Salud, Renta Básica Universal e Incondicional y derechos humanos

África Gómez Lucena

La Renta Básica Universal e Incondicional (RBUI) es una propuesta importante para mejorar la salud de la mayor parte de la población. La salud y la RBUI son derechos humanos reconocidos internacionalmente (la RBUI como derecho emergente) e íntimamente relacionados, pues sin un mínimo de garantía económica es imposible mantener un buen estado de salud.

La salud comprende aspectos bio-psico-sociales de la persona, pues ésta es un todo, como ya recalcó la Conferencia de Alma Ata (1978), que impulsó “Salud para todos en el año 2000” como un horizonte posible.

La salud no es solo curar, también es prevenir enfermedades, y es posible prevenirlas disminuyendo la pobreza, estrés, mala alimentación, tabaco, alcohol, inactividad física, etc. Las enfermedades de causa social (incluidas las mentales) son las que mayor discapacidad provocan.

España es el 3º país de la UE en desigualdad. Casi 5 millones de personas viven en situación de pobreza severa, que les resta esperanza de vida y buena salud. Principalmente son personas con discapacidad, pensionistas, menores y migrantes.

Somos el país europeo con más problemas de salud mental, especialmente entre la juventud, por falta de oportunidades y de futuro. El suicidio es la 1ª causa de mortalidad en jóvenes.

La “pobreza intergeneracional” supone que el 35% de las niñas y niños en familias pobres serán pobres de adultas, un 40% tendrá problemas para acceder a vivienda, un 60% solo tendrá educación obligatoria y el 45% un trabajo de poca cualificación.

La pobreza de las mujeres es “estructural”: 70% de personas pobres y analfabetas en el mundo y en España son mujeres. El patriarcado se alía con el capitalismo para adjudicarles un lugar subalterno en la sociedad. Han estado excluidas de la educación y se las ha invisibilizado. Se las cosifica y se promocionan estereotipos de belleza insanos, se normaliza la brecha salarial de género y la violencia como una triste realidad. La prostitución y los vientres de alquiler se nutren de ello.

Aún hoy los cuidados recaen principalmente sobre las mujeres, restándoles posibilidades de promoción laboral, mayores ingresos, etc. Tienen más dificultades en relación a la vivienda: 40% de desahucios ocurren en mujeres con menores a cargo, el 74% de personas “okupas” son mujeres.

Todo ello les socava su autoestima, produce malestares, depresión, insomnio, etc. Consumen más analgésicos, ansiolíticos, hipnóticos y antidepresivos que los hombres. Si las mujeres tuvieran independencia económica, podrían decidir sobre sus vidas.

Su invisibilización en los estudios de salud, donde los factores de riesgo/protectores para hombres se extrapolan a mujeres, causan errores médicos.

La guerra, además de ocasionar muertes, estrés, enfermedad física/psíquica, provoca falta de suministros básicos, que ocasionan enfermedades, siendo la infancia y las mujeres las más afectadas. Los conflictos bélicos, la política colonialista de los países ricos y los desastres “naturales”, ocasionados en parte por las agresiones a la naturaleza, obligan a migrar (un porcentaje alto son menores no acompañados) y provocan exclusión, que tiene un fuerte impacto negativo en la salud. El cuidado de las personas y la naturaleza debieran ir de la mano.

Decir que la gente va a malgastar la RBUI supone infantilizarla, y ésta es una estrategia que sirve para someter a pueblos, mujeres, migrantes, etnias y personas en pobreza. La RBUI es el derecho de las personas a disfrutar de la riqueza, producida por todas. Cambiemos leyes, ideas, sintamos compasión por otras personas y actuemos en consecuencia.

— La RBUI mejorará la salud de las mujeres, su autonomía y proyección social.

— La RBUI permitirá a la juventud vivir con dignidad.

— La RBUI permitirá a una inmensa mayoría vivir con salud.

*Activista en Asamblea DD HH Madrid y en EUREKA

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