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    NNK: haciendo denuncia en fronteras

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    No Name Kitchen

    No Name Kitchen o NNK es una ONG que nació en febrero de 2017 en Belgrado. Un grupo de voluntarios y voluntarias independientes llegaron a Serbia para ofrecer ayuda a las más de 1.000 personas que estaban en una antigua estación de tren, tras haber quedado atrapadas frente a la Unión Europea después de que las fronteras comenzaran a reforzarse.

    Este grupo de gente comenzó a cocinar. Tras varios días cocinando y repartiendo comida a cientos de personas se dieron cuenta de que habían creado algo que parecía una organización, pero no tenían nombre. Era una kitchen (cocina). Un chico de Afganistán pintó sobre una pared “No Name Kitchen”. Una cocina sin nombre.

    NNK lleva ya más de cinco años trabajando en diferentes puntos fronterizos de Europa. Más que una ONG, somos un movimiento, que logra hacer cada vez más cosas gracias al movimiento ciudadano. Personas de todo el mundo que se han unido para reclamar a la Unión Europea que cumpla con sus propias leyes.

    Una persona que escapa de una guerra, dictadura o pobreza, si quiere pedir asilo, necesita acceder a territorio de la Unión Europea para poder hacerlo. Si una persona que ha decidido migrar quiere comenzar una nueva vida en un país europeo, tiene que llegar a ese país para conseguirlo. Hay personas de ciertas regiones del mundo que tienen muy difícil lograr un visado que les permita moverse por el mundo de una forma segura y por vías legales.

    El problema es que, cuando estas personas pisan suelo de la UE, es muy común que si la policía de países como Croacia, Eslovenia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, España o Grecia los descubre, los devuelve. Un problema mayor que nos encontramos viviendo y trabajando a diario en zonas fronterizas es que las personas son devueltas con violencia. Es habitual conocer a personas a diario, cuando hacemos nuestras distribuciones de comida, de agua, de ropa limpia y de abrigo… con marcas de violencia en sus cuerpos. Y si les preguntas qué les ha pasado, te van a decir que han sido víctima de una devolución desde algún país de la UE acompañada de violencia. Ambas cosas son ilegales.

    Muchas veces son las personas migrantes las que vienen a contarte, espantadas, que han sido víctimas de esto. En 2017 el equipo de No Name Kitchen que estaba en Serbia decidió comenzar a recoger los testimonios y presentarlos públicamente. Nos hemos unido a otros colectivos para ser más fuertes creando la Red Border Violence Monitoring Network.

    Pequeños grandes logros

    Hace unos días que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó la petición de Croacia de reconsiderar la decisión en el caso de la muerte de la niña Madina Hussiny. Su muerte fue consecuencia directa de una devolución ilegal desde Croacia. El año pasado, Croacia fue declarada culpable de esto y su familia fue reconocida por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos como víctima de una expulsión ilegal.

    Fue en noviembre de 2017. “Estábamos en la distribución que en No Name Kitchen hacemos a diario para ofrecer comida y ropa a la gente. Al estar en contacto diario con la gente, las personas nos conocen y tienen la confianza de venir a hablar con nosotras”, explica Alba Díaz, una de las compañeras de No Name Kitchen que formaba parte del equipo de Sid en 2017. Alba estaba encargada de recopilar los informes sobre las devoluciones ilegales.

    “Se acercó a nosotras un señor de Marruecos que conocíamos. Llegó diciendo que la noche previa había sido devuelto desde Croacia junto con más personas, entre ellas una familia de Afganistán, y había muerto una niña en las vías del tren. Fuimos con él al sitio donde nos contaba que había pasado ese incidente”. Nos contó que, tras esta devolución, pasó un tren en esa vía y arrolló a la niña.

    Lo que más sorprendió es que “había mucha ropa, zapatos, pero no había rastro de una muerte, ni cordón policial, ni sangre, nada”. Lo que puede traducirse como que las autoridades quisieron deshacerse de las pruebas.

    “Nos pusimos en contacto con Center for Peace Studies o CPS para informarles de esto”. Antes de crear formalmente la red donde colaboramos muchas asociaciones, No Name Kitchen ya estaba en contacto con otros grupos que buscan defender los derechos de las personas migrantes y refugiadas.

    CPS le dio un seguimiento a esto hasta conseguir que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya reconocido al Estado de Croacia culpable de esta muerte. A diario hablamos (y presentamos pruebas) de las devoluciones constantes y sistemáticas de personas migrantes y las autoridades europeas lo niegan.

    Las autoridades de los países donde No Name Kitchen está presente, para desacreditar nuestro trabajo, afirman que hay personas migrantes porque hay organizaciones que les ayudan con comida o ropa limpia. Sin embargo, las personas seguirán escapando de sus hogares mientras haya guerras, pobreza o dictaduras, estemos nostras o no. Y sabemos que si no estuviéramos presentes, muchos de estos crímenes quedarían silenciados e impunes.

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