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La Ley Trans

Ana Parra
Grupo Feminismo Yayoflautas Madrid

Dentro del feminismo, la Ley Trans está dando lugar, no a un debate, sino a verdaderas peleas con insultos y descalificaciones constantes entre partidarias y detractoras. Aunque en este ambiente resulta muy difícil intentar escribir algo que no vaya a interpretarse como ofensivo, intentaré rebatir algunas de las críticas más frecuentes.

“La ley pretende visibilizar y dar respuesta a las complejas situaciones que experimentan las personas trans, quienes no conforman un colectivo homogéneo, ni siquiera una unívoca forma de sentir y ser. Reconoce la existencia de múltiples itinerarios y formas de construir, expresar y vivir las identidades trans, y en definitiva las múltiples exteriorizaciones de la identidad de género” (Ley Trans, exposición de motivos).

La ley pretende proteger el derecho a la igualdad y no discriminación para que incluya a las personas trans, ya que en estos momentos todavía son objeto de discriminación e incluso de agresiones.

La principal fuente de discriminación es la discordancia entre su sexo y nombre y los datos que figuran en su documentación oficial. En estos momentos en España se exigen transformaciones hormonales y tratamientos, dictámenes médicos y años de espera. Sin embargo, existen pronunciamientos tanto de la OMS como del Tribunal de Europeo de Derechos Humanos de no considerar a las personas trans como enfermos y del Tribunal Supremo Español sobre no exigir ninguna operación quirúrgica para rectificar sexo en el Registro Civil. En este sentido la ley reconoce la libre autodeterminación de género de la persona.

La autodeterminación de género está avalada por el Consejo de Europa, es una recomendación de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales. La necesidad de reconocer los derechos de la infancia es una sentencia del Tribunal Constitucional y el reconocimiento de que no es bueno mezclar los requisitos médicos con los reconocimientos de derechos está en una sentencia del Tribunal Supremo.

Una de las críticas más frecuentes es: el sexo es algo inmutable, hombre o mujer. El género es un constructo social, son estereotipos asociados al sexo para oprimir a las mujeres. Se cambia lo constante, sexo, por género o identidad elegida. Hay que abolir el género.

Estoy totalmente de acuerdo en que el género es un constructo social; no se nace mujer, se llega a ser (Simone de Beauvoir). Sin embargo el género no son solo estereotipos, es también mi identidad, lo que soy y cómo quiero ser leído, y que se construya no quiere decir que se elija. Nos movemos en el marco del lenguaje y de la cultura, cualquier aspecto de la sociedad humana está inscrito en ese lugar, no en la biología. Creo que unas palabras de un vídeo de Almudena Grandes que habla sobre los libros y la construcción de la identidad pueden ayudar a entender esto: “Una persona que lee libros, ve películas, oye música, vive vidas de más, no más años, pero sí más experiencias que otra que no lo hace. Cuando leemos un libro, aunque sea de otra época o escrito en un continente remoto, ese libro nos habla de nuestra vida; la cultura es un elemento importante para nuestra vida, pero sobre todo para construir nuestra propia identidad, identidad de las personas e identidad colectiva”. Nuestra identidad, y el género forma parte de ella, se forma con nuestras experiencias y vivencias, de ninguna manera podemos reducir la identidad de género al sexo biológico y llegar a pensar que podemos abolirlo. Por supuesto, el movimiento LGTBIQ+ y el feminista luchamos contra los estereotipos de género, ser mujer ya no significa lo mismo que significaba antes, un ser sumiso y obediente al servicio del hombre, y esta lucha debe continuar hasta acabar con el modelo patriarcal.

Se asegura que la Ley Trans implica el borrado de las mujeres. Reproduzco la repuesta de Mariana Sáenz, primera mujer trans catedrática: “Sería ridículo, si no fuera porque se quiere crear una especie de régimen de apartheid, un régimen de trato jurídico distinto a las mujeres que llevan el adjetivo trans, o sencillamente el no reconocimiento de las mujeres trans. El concepto de mujer no desaparece porque aparezca en la Ley Trans un sistema de cambio registral más flexible La Ley Trans no está pensada para quitarle derecho a nadie, sino para dárselos a las personas cuya identidad no es plenamente reconocida. ¿Qué derechos le resto yo a las demás mujeres por intentar no tener que pasar por un procedimiento de cambio legal que es verdaderamente atormentado y que te obliga a estar continuamente justificándote, continuamente dando explicaciones y constantemente exponiendo tu intimidad y teniendo que ser juzgada por los demás?”

Otra crítica es que esta ley dará la posibilidad de librarse de las denuncias por violencia de género. En los nueve países donde se ha aprobado la despatologización de las personas trans no hay ninguna experiencia de que esto se hay producido. No ha habido avalanchas de hombres que se hayan hecho mujeres para librarse de sus condenas. Además la Ley Trans no dice que se trate de una persona nueva, mantiene todos los derechos y todas las obligaciones anteriores. No hay efecto retroactivo, se le juzgará hasta el final y además los jueces podrían acusar de hacer un abuso del derecho.

También se asegura que habrá problemas en los baños o en las cárceles de mujeres, con lo cual se convierte a las personas trans en potenciales agresores. Las mujeres trans llevan años entrando en baños de mujeres y nunca se ha producido una agresión, y desde 2006 van a las cárceles de mujeres e Instituciones Penitenciarias no tiene registrado ningún incidente de agresión de una mujer trans a otra compañera.

Estos argumentos nos resultan conocidos porque son muy parecidos a los que hemos oído con otras leyes anteriores, especialmente la ley del matrimonio homosexual, con las peras y las manzanas, el “no pueden casarse, no pueden ser nunca un matrimonio porque no son hombre y mujer”, sería ahora “nunca van a ser mujeres porque nacieron con pene”. Son además argumentos conservadores, “que no me quiten”, cuando en realidad no quitan nada a nadie: amplían derechos a otras personas.

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Solidaridad en Acción

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