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Continúan los actos de protesta en este distrito madrileño, promovidos por la Asamblea Popular de Carabanchel. Son ya cinco meses de convocatorias ante la pésima gestión por parte de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a las que cada vez se suman más personas.

Asamblea Popular de Carabanchel

▼ Imagen de una de las manifestaciones de los jueves. Mario Bermudo Maroto

A primeros de septiembre, en pleno inicio de la segunda ola de la pandemia en Madrid, en la puerta del Centro de Salud (CS) Abrantes apareció un cartel indicando: “No hay médicos ni de mañana ni de tarde”. Y desde entonces, salvo un breve parón durante la Navidad, cada jueves cientos de vecinos y vecinas de Carabanchel se han movilizado ante su centro de salud para exigir que éste no se cerrara y en defensa de una sanidad pública. Y aunque desde hace una semana hay cinco personas facultativas de medicina general, y solo en el turno de mañana, el CS Abrantes está en una situación muy difícil. De los 16 profesionales sanitarios que tenía en febrero de 2020, en plena tercera ola de la pandemia, este centro de salud que atiende un área con una población de cerca de 30.000 personas se ha quedado con menos de una quinta parte de sus profesionales médicos.

A pesar de que ya llevamos más de veinte manifestaciones, y de que las imágenes de las colas de vecinos y vecinas esperando en la calle durante mucho tiempo para poder ser atendidas han salido en numerosos medios de comunicación y en las redes sociales, la Comunidad de Madrid no se ha dignado a devolver al centro el número de facultativos que tenía antes de la pandemia. La persistencia de una situación tan dramática refuerza la idea de que Abrantes es siempre el último de la cola de la lista de centros de Atención Primaria.

Además, hace unos días la Asamblea Popular de Carabanchel se reunió con la coordinadora de este centro, que aseguró que la Administración madrileña no tiene intención de cerrarlo. Y que efectivamente hasta hace unos meses tenía asignados a 16 profesionales médicos y ahora solo hay cuatro permanentes. Desde la Asamblea Popular de Carabanchel consideramos que, con la pandemia desbocada en Madrid, recortar en sanidad es un acto criminal.

Por estos motivos, continúan las movilizaciones en defensa de la sanidad pública y para exigir que se dote de los medios y personal sanitario necesarios a estos centros, de tal modo que las personas que lo requieran sean atendidas en un plazo de uno a tres días; más líneas telefónicas y refuerzo del personal administrativo; dotar a la Atención Primaria de un mayor número de rastreadores; la realización de más PCR como método de prevención y actuación; y abrir Servicios de Urgencia de Atención Primaria cerrados hace meses.

También, el 19 de febrero tuvo lugar un encierro en la Gerencia de Atención Primaria de Madrid. Una treintena de personas reivindicaron así más medios materiales y humanos para la sanidad pública y que reabran los 37 Servicios de Urgencia de Atención Primaria cerrados hace un año. En esta protesta participaron vecinas y vecinos de Carabanchel.

 

La sanidad no se vende, se defiende.

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