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La indignación ciudadana que cristalizó en la acampada de Sol en mayo de 2011 fue un revulsivo que despertó conciencias y generó inquietud en la clase dominante. Su clamor se mantuvo vivo gracias a las asambleas de los barrios que surgieron entonces y a la conexión que se estableció entre los distintos colectivos, algunos antiguos y otros más recientes.

Solfónica

En la acampada había una cajita/buzón donde la gente podía dejar sus sugerencias. Inés, una chica que tocaba la flauta, dejó la propuesta de agrupar a todas las personas del mundo de la música para involucrarlas en la nueva experiencia política que se estaba abriendo en la Puerta del Sol de Madrid. Así nació Solfónica. Tocar y cantar en las calles y plazas es otra manera de ocupar y defender el espacio público y común. Desde 2014 hacemos la lucha social también a través de los Kalendarios Indignados. Todo con el mismo fin: dar un toque a las conciencias señalando las injusticias del patriarcado capitalista que padecemos. Pensamos que solo se puede conseguir el cambio a través de la emoción, la inteligencia, la reflexión, la puesta en común de ideas… y el arte es una forma muy directa de llegar al corazón.

En todo este tiempo, diez años ya, han pasado muchas cosas. En Solfónica ha ido entrando y saliendo gente y el grupo se ha ido renovando. Cada vez somos menos, ya casi no tenemos instrumentistas y el repertorio se ha ido adaptando a cada situación.

 

El entusiasmo y la confianza en un cambio real de la sociedad han ido dando paso a la desilusión y al desánimo.

A principios del año pasado aparecen la COVID-19 y un nuevo recorte de derechos y libertades. Ya no podemos reunirnos, ensayar, tocarnos ni abrazarnos. Más de un año sin cantar en las calles. Ya no existe resistencia a los abusos de poder y a las injusticias. No se piden remedios. Estamos abducidos por el “miedo”. No hay un diagnóstico sociopolítico de lo que está pasando.

De repente, la ilusión de participar en la celebración del décimo aniversario del 15M nos ha puesto en marcha. El espíritu de la Solfónica sigue empujando para abrir tantas puertas cerradas. Hemos retomado nuestros ensayos en el Retiro con fuerza, con ganas. ¿Será la necesidad de una despedida o la ilusión de volver a las calles?

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