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    Silvia: activista anónima por los DD HH

    Solidaridad en Acción

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    Heithor Beira / Eli González

    En esta sección solemos entrevistar a personas activistas de colectivos más o menos desconocidos para el gran público, y en esta ocasión haremos lo mismo con Silvia, una de esas activistas que ya no será tan anónima y que te encuentras en una manifestación por la sanidad pública, en la siguiente por la defensa de las pensiones, en las Rondas de la Memoria los jueves en Sol, y en definitiva en cualquier acto en defensa de los derechos humanos. Como tantas personas, pero quizá lo sorprendente es que no está afiliada, ni lo ha estado, a ningún partido, sindicato o colectivo más o menos formal. Le gusta ir por libre, mantener su independencia y libertad, lo considera algo básico “y eso al final es complicado y puede pasarte factura, pues cuando vas por libre también hay que estar preparada porque no siempre se comprende o se admite que vayas por libre. Tiene un coste el no ser comprendida y no todos lo asumen”

    Eso no quiere decir que Silvia haya dejado de participar en movimientos colectivos, ni mucho menos; de hecho nos contaba, refugiados de la lluvia en un templete del Retiro, cómo empezó su militancia en el movimiento antiglobalización, allá por el 2007 con la descentralización del Foro Social Mundial, que en Madrid se celebró en el Patio Maravillas, en la calle Acuerdo. Y justo cuando terminaban aquellos foros descentralizados comenzaría el 15M, donde se involucraría desde el principio pasando por las distintas comisiones que se crearon como en el grupo de trabajo de economía, asamblea de desempleados y en la asamblea general de Sol. Al terminar ésta estuvo participando en Espacio Común 15M, que terminó abandonado poco antes del estado de alarma.

    Pero aunque ya no esté en ningún colectivo, “siempre he estado y nunca he dejado de estar la defensa de la sanidad y servicios públicos en general, y sigo estando implicada también en la reivindicación de la memoria histórica democrática, que lleva ese nombre porque se busca que tal memoria debería estar en concordancia con una democracia directa participativa, y considera que la memoria histórica es la que utilizan los revisionistas para cambiar la historia y contarla como les parece”, por eso sigue participando en las Rondas de la Dignidad que se celebran todos los jueves en la Puerta del Sol de 19:00 a 20:00 o de 20:00 a 21:00 según el cambio horario”. Se incorporó hace cuatro o cinco años, pero nos recordaba que existen desde 2010 y ahí siguen porque para las víctimas del franquismo aún ni hay verdad, ni justicia ni reparación, y aunque la ley de memoria histórica ha supuesto algún avance, sigue vigente la ley de amnistía que impide a las víctimas del franquismo llegar a obtener esas justas reivindicaciones

    Al hablar de las rondas, nos declaraba que se unió porque a su abuelo Consuelo, que llegó a ser teniente de alcalde en Plasencia (Cáceres), fue fusilado tras el golpe de Estado fascista. Y aunque en su caso tuvieron la suerte de poder recuperar los restos y enterrarlos en un cementerio en los años 70, no hace falta tener antecedentes familiares para implicarte en la memoria histórica democrática, porque “es difícil para un Estado como el español avanzar en democracia cuando hay tantos fusilados sin desenterrar“, o en otras tantas necesarias reivindicaciones. De hecho hace falta relevo de esos activistas para sostener las luchas, sobre todo la de la memoria histórica, pues la mayoría de esas personas son mayores y no se les va a poder hacer justicia si siguen transcurriendo los años sin que pase nada. De hecho, las rondas se han llevado a cabo de manera inalterable salvo los tres meses del confinamiento. Si bien mucha gente dejó de acudir por edad y otros por miedo a ser sancionados, pero nos señalaba que no se suspendió el derecho a reunión o manifestación, como nos han hecho creer y se ha creído mucha gente, a cuenta de la COVID, y sobre todo el uso de la Ley Mordaza. Y es que el uso de dicha ley ha supuesto un grave retroceso en cuanto a derechos y libertades, de ahí su participación en las movilizaciones por su derogación, que no se hecho a pesar que había un compromiso de los partidos gobernantes, un ejemplo más de que “la lucha está en la calle y no en el Parlamento.”

    Sobre la poca movilización en la actualidad respecto a otros tiempos no tan lejanos, nos consta el bajón que ha habido también porque a mucha gente muy activista “parece se les olvidó lo que es el asamblearismo de verdad, en el que a la hora de tomar decisiones todos somos iguales y la opinión de dos o tres personas no deben valer más que lo que digan las demás”. “Se han perdido las raíces, la esencia de lo que fue el 15M, hace falta otro movimiento así o por lo menos recuperar aquella esencia y forma de actuar“, sobre todo ahora que vienen elecciones y los partidos de turno están aprovechando para hacer ahora, de repente, acto de presencia en las movilizaciones masivas.

    Precisamente ante la desmovilización general, más allá de las honrosas excepciones que sacamos en este medio y otras tantas que se nos escapan, es cierto que no hay grandes movilizaciones como las del 2011, quitando las huelgas de mujeres de 2018 y 2019, o las de los pensionistas. Le consultamos cómo se actúa y más de manera individual para luchar contra tanta injusticia. “Primero tienes que pararte a pensar y meditar qué es lo que pasa y en qué te quieres implicar. Una vez que te decides por lo que te quieres implicar y luchar, que no olvide nadie que la lucha que no está en la calle no existe, hay que dejar el sofá, lo que no sirve de nada es no hacer nada, y para que cambien las cosas hay que hacer algo. Se puede participar en asambleas y velar por que se lleven a cabo las decisiones, básicamente estar atenta, y muy importante: sobre todo no dejar que el miedo te lo metan en la cabeza, porque paraliza e impide pensar” .

    Más de 600 Rondas
    de la Dignidad
    en la Puerta del Sol

    https://xurl.es/khxh8

    Su abuelo Consuelo, que llegó a ser teniente de alcalde en Plasencia (Cáceres), fue fusilado tras el golpe de Estado fascista, aunque en su caso tuvieron la suerte de poder recuperar los restos y enterrarlos en un cementerio en los años 70

    ‘Es difícil para un Estado como el español avanzar en democracia cuando hay tantos fusilados sin desenterrar’

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