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RSP Latina Carabanchel denunciando el abandono institucional que están sufriendo las familias mas vulnerables a las que estamos sosteniendo y ayudando los movimientos sociales y las redes vecinales

Fuente: RSP Latina Carabanchel

Al pueblo de Madrid:

Todos los días esperamos expectantes los informes de Fernando Simón, Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, sobre la evolución de la pandemia. Los datos sanitarios que nos traslada son trágicos. Tras esas cifras demoledoras hay otro drama que no se explica suficientemente en los medios de comunicación, que no se sigue cifra a cifra, pero que crece día a día en Madrid y otras ciudades: el Hambre, la Pobreza, la Exclusión social.

Problema multidimensional que no es coyuntural sino estructural y que se viene repitiendo crisis tras crisis desde la ya famosa del año 2008. En el año 2019 eran 85.000 las personas atendidas por las distintas organizaciones y movimientos de reparto de alimentos en la región de Madrid, hoy estamos en las 320.000.

Según un informe del OBSERVATORIO PARA LA GARANTÍA DEL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN. OGDA‐MADRID, publicado en abril de 2020, se señala que: 408.000 residentes en la Comunidad de Madrid (están) en situación de Inseguridad Alimentaria severa y 540.000 en situación de Inseguridad Alimentaria moderada. (página 7) ¡Cerca de 1 millón de personas!

La despensa solidaria de la RSP Latna‐Carabanchel, en febrero de 2020, distribuía alimentos a unas 30 familias, pero tras la declaración del Estado de Alarma se han sumado muchas otras, algunas procedentes de distritos lejanos, y ya llevamos atendidas a más de 750 familias. Esta actvidad de apoyo mutuo se lleva a cabo, con muy pocos medios y con el compromiso solidario de vecinas y vecinos, procurando que los alimentos de cada lote cubran al menos medio mes, dando cita a cada familia, asegurando que tendrán su lote y no estarán horas haciendo cola en la calle.

La Comunidad de Madrid dio una “alternativa” de comida basura y malsana a las familias con precio reducido de comedor escolar. Cuando este hecho fue denunciado por colectivos y organizaciones como la Plataforma RMI TU DERECHO, la Federación de Ampas Giner de los Ríos o la Asociación Apoyo con madres de familias afectadas, la presidenta de la Comunidad, Díaz Ayuso, en un pleno de la Asamblea de Madrid, defendió ese hecho con frases tan lamentables como: “Seguramente a ustedes no les guste y no se las hayan comido en la vida pero a los ciudadanos y a los niños… Juraría que al cien por cien de los niños les encanta”.

En cuanto al Ayuntamiento de Madrid, aunque algo más activo por sufrir más directamente la presión vecinal y de los muchos grupos de solidaridad activos en los barrios, tampoco ha asumido las tareas que le corresponden para paliar este desastre. Los Servicios Sociales municipales, que llevan muchos años desbordados, se encuentran sin recursos ni personal suficiente, ante la crisis, social y económica, a la que se suma ahora la sanitaria. En el mejor de los casos, los Servicios Sociales derivan a las organizaciones y movimientos sociales y vecinales aquellas familias que deberían ser atendidas por los servicios públicos. Por eso no nos gusta nada que el Ayuntamiento, que tan escasa aportación hace a este esfuerzo solidario, trate de aparecer como protagonista y “organizador” del gran esfuerzo solidario vecinal que se está haciendo desde abajo. El Ayuntamiento ni siquiera ha sido capaz de responder a la emergencia extendiendo de inmediato a todos los distritos de Madrid un instrumento digno y eficaz que, aunque de forma insuficiente, ya venía funcionado desde el anterior gobierno municipal en el Distrito de Tetuán, la llamada TAT (Tarjeta de Alimentos de Tetuán), en vez de parchear con acuerdos limitadísimos con tal o cual gran cadena para lavarse la cara ambos, políticos y grandes cadenas, en vez de cumplir con sus obligaciones y poner recursos públicos para atender las necesidades sociales.

¿Otra vez pagaremos esta crisis quienes menos tenemos? Para evitarlo tenemos que asociarnos, cooperar, darnos apoyo mutuo; lo hemos hecho y seguiremos haciéndolo. No vamos a permitir que ningún gobierno se lave la cara con nuestro esfuerzo mientras mantiene unos servicios sociales “maltratados” o “deteriorados” o “desmantelados” y una ridícula inversión social. Cooperar, sí, desde luego, y lo estamos haciendo, con los servicios sociales de nuestros distritos, pero sin manipulación y autobombo.

La alimentación es un DERECHO BÁSICO. Las administraciones más cercanas, el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid, tienen la obligación de atender esta emergencia social y alimentaria, y el Gobierno de España la de activar de inmediato el llamado “ingreso mínimo vital”. Nosotras mantenemos nuestro compromiso, como tantos otros grupos vecinales, pero denunciamos que son las instituciones públicas las que deberían evitar la catástrofe social alimentaria que ha venido a sumarse a la habitacional, presente desde hace varios años, y ahora a la crisis sanitaria.

Esta crisis que empezó siendo sanitaria pero que ha derivado en una más profunda social y económica necesita medidas de calado, estructurales, no solo pensando en el corto plazo. Desde diversos sectores se plantea desde hace ya bastante tempo un cambio, una transformación de los modelos actuales que proteja a los sectores más vulnerables garantizando una legislación que convierta el derecho a la alimentación en un DERECHO BÁSICO potenciando su participación en el acceso a alimentos saludables y sostenibles, de forma culturalmente adecuada y con justicia social.

 

RED DE SOLIDARIDAD POPULAR DE LATINA-CARABANCHEL

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