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En un contundente comunicado, la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (MEDSAP) – Marea Blanca, en la que participa la FRAVM, rechaza de manera tajante el proyecto de “privatización encubierta” del Gobierno regional, que vuelve por sus fueros con su modelo de hospitales público-privados, un modelo caro, injusto y poco eficaz.

Autora:FRAVM

Marea Blanca

La MEDSAP – Marea Blanca, el 18/03/2018, en su manifiesto de la 66ª Marea Blanca con el lema “La salud infantil no admite recortes”, comunicaba a la ciudadanía la situación del Hospital Universitario Niño Jesús, que en esencia era: la reducción de personal sanitario desde el 2011 al 2017 un 9%, igualmente el número de camas se redujo en dicho periodo en un 7%. Es una vergüenza que durante los últimos siete años la Comunidad de Madrid no ha dado ninguna aportación económica para adecuar y modernizar el hospital, y que las obras que han sido necesarias e imprescindibles se hayan realizado con donaciones privadas. Recordamos que las donaciones no son gratuitas.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, nada más pasar a fase 1 el pasado día 25 de mayo, dando otro golpe bajo a la sanidad pública y avanzando por la senda privatizadora de Esperanza Aguirre que supuso un sobrecoste de 3.000 millones a las arcas públicas, anunciaba su intención de realizar una ampliación de las instalaciones del centro hospitalario infantil con un nuevo pabellón de unos 9.000 m2 y la construcción de un aparcamiento subterráneo. Todo ello tendrá un coste estimado de 21 millones de euros. La financiación, según explicó, correrá a cargo del sistema de colaboración público-privada, por lo que el Hospital Niño Jesús dejará de ser cien por cien público. La obra se realizará mediante contrato de concesión administrativa. La explotación del aparcamiento subterráneo la realizará la empresa concesionaria con una duración máxima de 40 años, y deberá asumir las dos partidas de inversión. En ese contexto de Isabel Díaz Ayuso y su consejero de Sanidad, anunciaba esta inadecuada decisión a bombo y platillo, con voz y taquígrafos para su publicidad partidista. Esa reforma que supone un canon de 40 años a pagar a escote entre todos los ciudadanos al constructor de turno.

Está claro que es una aberración política más basada en una ideología, consentida y desarrollada por el gerente, figura cuestionada y con una formación prioritaria de puro gestor economicista, bajo la sombra alargada de un consejero de Hacienda que fue expulsado por la sociedad madrileña en defensa de sus derechos constitucionales. Ese consejero es Javier Fernández-Lasquetty, quien defendía en pleno de la Asamblea su falaz teoría de que la C.M. no se iba a endeudar por la COVID-19. ¿Y por esto sí? Un personaje que sigue defendiendo un modelo peligroso. El modelo mercantilista del PP solo se ha apuntalado en el modelo favorecedor para los constructores, no olvidemos el estallido de la burbuja inmobiliaria y el proteccionismo unívoco para este sector, también a costa de lo público. Un disparate que secuestra el modelo público y destruye el empleo público.

Durante todos estos años hemos estado denunciando la acción descapitalizadora que la privatización ha supuesto con los modelos de Esperanza Aguirre continuados por sus sucesores. Sabemos que en vez de reducir esos costes de los que alardeaban los neoliberales han supuesto ser 7/8, 14,9 o casi 25 veces más caros. La Marea Blanca surgió contra el cambio de modelo y su premisa fundamental, destruir el modelo público y justificar por vía sostenibilidad la gestión sanitaria en unas privatizaciones que se han hecho cada vez más potentes a costa del modelo público, más caras y menos controladas. La pandemia que sufrimos por el coronavirus evidencia la inmensa fragilidad del sistema sanitario público con semejantes fórmulas, siendo Madrid el epicentro con las peores consecuencias de la pandemia. Por ello, nuestro objetivo está basado de forma clara por el rescate de las privatizaciones que en diversos aspectos han provocado una metástasis de corrupción que además hace descabalgar todas las teorías que defienden el modelo privado. Es imprescindible recuperarlo todo y potenciar hasta sus máximas necesidades el sistema sanitario público, el único capaz de garantizar la salud para toda la población. Dinero público para la sanidad pública; hay fórmulas de financiarla y con el compromiso que el servidor público tiene. No se puede tolerar seguir manteniendo que solo hay una única solución.

La MEDSAP – Marea Blanca pide desde el 2012 una sanidad cien por cien pública y la reversión de todo lo privatizado, por lo que nuevamente se manifiesta de manera contundente en contra de esta nueva privatización. Mantener parásitos en el modelo público, además de no responder a los parámetros de sostenibilidad del sistema, ha impedido por activa y pasiva su control; no se ha querido y tampoco es fácilmente accesible, por eso lo eligen, porque la propia titularidad privada hace valer siempre su independencia o aludir a su supuesto lucro cesante, lo que lleva a rescates abusivos que la política pertinente no aborda con valentía encareciendo más los costes acumulados, aunque haya fallos en la gestión privada. Nuestra última palabra, y no hay otra, se resume en el lema con el que hemos ido avanzando: desprivatizar es empezar a sanar.

¡No se pueden meter más empresas dentro! ¡Fuera las empresas de la sanidad!</Artículo>

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