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    No quiero que te exploten

    Solidaridad en Acción

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    Publicamos el primer texto que hemos recibido en la muestra de relatos cortos ‘Desconfinando la lucha’,

    Fuente: Asamblea Popular Carabanchel

    Ni a ti, ni a nadie. Pero a ti menos que a nadie. Y es que no me había dado cuenta de que ya te has hecho adulto y comienzas a dar los mismos pasos que el resto de la humanidad. Estudias sin saber si realmente te gusta, si has elegido bien, si te motiva, si te entretiene, si te hace crecer, si va a servir para algo… Te enfrentas al reto de desenmarañar las incoherencias del sistema educativo y las tuyas propias. Quién sabe cuál de las dos son más complicadas.

    Mientras tanto, se te ocurre que no estaría de más lanzarte al abismo de la búsqueda de empleo. Esclavitud a cambio de una nómina. Y comienzas a currar de media jornada, a veces sin contrato, otras con contrato pero sin tener muy claras tus condiciones, sin saber cuánto vas a cobrar. Otras veces en prácticas, que ahora trabajar gratis se lleva mucho… Pero todo esto es porque estás estudiando, todo esto es temporal y tú aspiras a mucho más. Todo esto es porque eres joven y tu fuerza de trabajo no vale a penas nada. Cuando obtengas tu título conseguirás un empleo “serio y digno”, pero ahora lo que toca es comer mierda.

    No quiero que te exploten, hermano. Ni a ti ni a nadie. Pero a ti menos que a nadie. Y es que no me había dado cuenta de que, mientras estoy embutida en la lucha, en mi propio empleo, en mis asambleas, en mi sindicato, en mi búsqueda de la felicidad tratando de cambiar las cosas, no consigo hacer que tú te libres de esto.

    Y de repente te he visto inmerso en el mismo camino que el resto de los mortales. Y ahí, llamadme melodramática, pero ahí, algo se me ha roto. Te observo en escena, sin poder interactuar contigo, te veo a lo lejos y de cerca y no puedo impedir casi nada de lo que va a sucederte.

    Te veo y me veo, nos veo a los dos. Y me recuerdo en mi primer trabajo de ETT donde no me dieron de alta en la Seguridad Social, en mi segundo trabajo donde me dieron una falda prieta y agujereada para atraer a la clientela (en unos cines, no penséis mal), en mi tercer trabajo donde se me negaba cualquier ascenso a pesar de cumplir con mis objetivos porque mi pareja era sindicalista, en mi cuarto trabajo donde tenía que vestir elegante pero cobraba 400 euros al mes, en el quinto donde no supe reconocer el abuso de una extensa jornada laboral porque tenía ilusión, porque había conseguido un trabajo de lo mío. Y así no sé si quiero verte a ti.

    No quiero que te exploten. Quiero verte peleando, quiero verte rodeado de gente que lucha, de apoyo y compañerismo. Quiero verte con interés por conocer tus derechos, quiero verte conquistándolos, reclamándolos, propagándolos… Quiero verte con esperanza, con fuerza e ilusión, con respeto a los sufrimientos ajenos, con voluntad de crear unión. Quiero verte feliz o intentándolo todo el tiempo. No quiero que te exploten.

    Quiero verte, te veo y me veo. No me apartes la mirada. 

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