Inicio Periódico en Papel No a la OTAN. No a las guerras

No a la OTAN. No a las guerras

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Abajo los presupuestos militaristas y el rearme imperialista

 

No a la invasión reaccionaria de Putin a Ucrania: ¡fuera tropas rusas de Ucrania!

 

¡Vuestras guerras no las pagamos!

 

 

Asamblea Popular contra la Guerra

Este 29 y 30 de junio se reunirá en Madrid la cumbre de la OTAN, custodiada por un enorme operativo policial y securitario a cargo del Gobierno español. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno “más progresista de la historia” formado por la coalición PSOE – Unidas Podemos, presidirá las deliberaciones de una cumbre que tiene como uno de sus objetivos principales reforzar el militarismo imperialista.

La OTAN es la mayor alianza militar del mundo, una organización criminal que ha contribuido al enfrentamiento entre pueblos, al derrame de sangre y a la militarización de nuestras sociedades. Lejos de servir a la “paz” y promover la “democracia”, la OTAN se erigió como la policía colonialista e imperialista de todo el mundo; es una verdadera maquina belicista del imperialismo al servicio del expansionismo norteamericano y europeo. Sus principales intervenciones militares en la historia (como la guerra de Kosovo en 1999, la invasión de Afganistán en 2001 o la intervención en Libia en 2011), así como otras decenas de guerras en las que la OTAN ha dado cobertura logística y militar, son una prueba de sus objetivos.

Nadie a estas alturas se cree los discursos éticos y morales de esos señores de la guerra con traje y corbata. Decir no a las guerras no es una posición ingenua ni naif, la desescalada bélica es el único camino hacia la paz. Las guerras imperialistas son la expresión más brutal de la violencia de este sistema capitalista, racista y patriarcal, de la lucha por la conquista de los otros, que busca objetivos que quedan lejos de poner la vida en el centro y el respeto a la diversidad y los pueblos, contraria a los valores y objetivos esenciales del movimiento feminista en el que nos reconocemos. Una violencia estructural que desde siempre rechazamos en las casas, en las relaciones, en las calles, en el trabajo, en los hospitales, en las cárceles, en las narraciones toxicas de los medios, en las fronteras. Por ello, las mujeres han estado siempre al frente de movimientos contra las guerras. El clima de la guerra legitima la lógica del dominio que conlleva un aumento de la violencia y un ataque directo a las conquistas de las mujeres y de las personas LGTBIQ+, reforzando rígidos roles de género.

Además, en el contexto de crisis energética, climática y ecológica en el que nos encontramos, no podemos dejar de señalar el enorme impacto ambiental del militarismo en todas sus facetas, más aún cuando el calentamiento global como factor desestabilizador se utiliza cada vez más frecuentemente por parte de Gobiernos y organismos como la OTAN para justificar las escaladas militarista y securitaria.

Esta cumbre se produce en medio de la guerra de Ucrania. Por eso, a la vez que nos manifestamos con las consignas “No a la OTAN y “No a las guerras”, rechazamos esta guerra que cumple ya más de 120 días desde la invasión rusa el pasado 24 de febrero y que ha provocado miles de muertos y millones de desplazados y refugiados.

La inaceptable invasión de Ucrania por el régimen de Putin es en primer lugar una tragedia para el pueblo ucraniano, y también para el pueblo ruso, víctimas los dos del afán imperialista. También supone un nuevo golpe a las condiciones de vida la clase trabajadora y los pueblos en todo el mundo. La actual crisis económica y energética ha desatado una espiral inflacionista que encarece los precios e impulsa nuevos recortes, al mismo tiempo que se aumentan los presupuestos militares. Mientras tanto, la industria armamentística se frota las manos y se llena los bolsillos. Como siempre, las guerras favorecen a grandes complejos empresariales favorecidos por los Gobiernos.

Desde la Asamblea Popular contra la Guerra venimos señalando que ninguna salida progresiva a este conflicto vendrá de la mano de la injerencia de la OTAN y la Europa imperialista, y por eso nos hemos pronunciado en contra de seguir aumentando presupuestos militares y rearmando a los Estados europeos. Lo que urge es el alto el fuego inmediato, el cese de la violencia y llegar a una solución negociada para la paz. En consecución de estos objetivos apoyamos la realización de acciones no violentas tanto fuera de los países en guerra como dentro de ellos, incluyendo desertar del ejército.

En particular, denunciamos la decisión del Gobierno “progresista” del PSOE – Unidas Podemos de sumarse a la oleada militarista, aumentando el presupuesto para gastos militares hasta el 2% del PIB solicitado por la OTAN. En lo inmediato, se trataría de un aumento de 3.000 millones de euros del gasto militar, lo que lo situaría ya en el 1,2%, pero el objetivo es duplicar esa cifra.

Las tendencias imperialistas al rearme y la generación de nuevas guerras y masacres son una realidad patente en todo el mundo. Junto con la guerra de Ucrania, hoy existen conflictos abiertos en Palestina, Yemen, Siria, Afganistán, Sáhara, Etiopía, Myanmar, República Democrática del Congo, Somalia y otras regiones, que están ocasionando cientos de miles de muertos y heridos y millones de personas desplazadas en forma forzosa.

Por ello nos oponemos a que la OTAN se siga extendiendo a más países y que se aumenten sus presupuestos militares. Esta dinámica no hará más que aumentar la tensión internacional y el estallido de más guerras, con el peligro de que se llegue al uso de armas nucleares con consecuencias humanas y ambientales catastróficas.

El Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares fue aprobado en Naciones Unidas en 2.017. Pese al boicot y presiones de la OTAN y otras potencias nucleares para que no se ratificara, el tratado entró en vigor en enero de 2021 tras ser ratificado por 50 Estados, pero el Estado español aún no lo ha ratificado. Como anteriormente sucedió con las bombas de racimo y las minas antipersonal, o el uso de armas bacteriológicas, hay que prohibir las armas nucleares. Por todo ello, nos pronunciamos por la disolución de la OTAN y por la prohibición y el desmantelamiento de los todos los arsenales nucleares existentes.

A su vez, el Gobierno español busca que la cumbre de la OTAN defina a la inmigración irregular como arma de la “guerra híbrida” o amenaza fuerte, lo que facilitaría adoptar políticas aún más represivas y racistas en la frontera sur. Algo que este Gobierno “progresista” ya viene haciendo, como lo muestra su política de vender al pueblo saharaui a cambio de que Marruecos custodie las fronteras. Queremos un mar Mediterráneo desmilitarizado y de encuentro de culturas, no de muerte y racismo.

Desde la Asamblea Popular contra la Guerra defendemos una posición clara de rechazo a la OTAN, las guerras y a este Gobierno que se dice “progresista” pero impulsa una política abiertamente imperialista y militarista. Del mismo modo, rechazamos todo intento de instrumentalizar la manifestación por parte de organizaciones que son parte de este Gobierno.

Hacemos un llamamiento a todos los colectivos sociales, sindicales, políticos, ecologistas, feministas, antimilitaristas, LGTBIQ+ y antirracistas, así como a todas las personas que no quieran permanecer pasivas ante las guerras y el rearme, a participar con nosotras este 26 de junio en la manifestación contra la OTAN. Construyamos un gran movimiento desde abajo contra el militarismo, por la solidaridad internacionalista entre los pueblos, por la paz y el desarme.

Rechazo a la OTAN, las guerras y a este Gobierno que se dice ‘progresista’ pero impulsa una política abiertamente imperialista y militarista

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