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    Ley 19/2021 IMV: otra oportunidad perdida

    Solidaridad en Acción

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    Luismi, miembro de Invisibles de Tetuán*

    La propaganda sobre las mejoras que traería la nueva regulación del Ingreso Mínimo Vital, Ley 19/2021 vigente desde el 1/1/2022, creó esperanzas de mejoras en una normativa muy excluyente y en una gestión oscurantista. Las Cortes españolas despreciaron la oportunidad: la nueva ley es aún más incomprensible y confusa que la normativa anterior; incluye algunas mejoras, pero también retrocesos, sin resolver los problemas de fondo que dejan sin IMV a muchas personas que lo necesitan; la gestión del IMV se ha hecho, desde diciembre de 2021, aún más agresiva y arbitraria.

    ¿Mejoras? Algunas: la disminución a seis meses de la antigüedad requerida a la unidad de convivencia, el acceso a IMV para jóvenes entre 18 y 22 años ex-tutelados o en orfandad absoluta, el complemento por discapacidad no menor al 65%, la consolidación de la exención de pago de los precios públicos de ciertos estudios universitarios, etc. O, desde el 31/3/2022, el acceso a bono social desde el IMV o la limitación de la suspensión de IMV por no declarar IRPF al caso en que se produzca en dos ejercicios consecutivos.

    “Mejoras” inexistentes. Una nota gubernamental del 16/12/2021 hacia publicidad engañosa. Decía que para menores de 30 años se facilita el acceso al rebajar “de 3 a 2 años el requisito de acreditación de vida independiente”, cuando con ello habían reducido de tres a dos años el periodo previo a la solicitud en el que hay que sumar un año de alta en la Seguridad Social, lo que dificulta el acceso. Decía “se han exceptuado del cómputo de rentas las prestaciones o subsidios por desempleo”, lo que simplemente es mentira. Decía que “se han igualado [¿a qué?] las condiciones de las familias monoparentales con cuatro o más hijos o menores a cargo”, cuando siguen siendo discriminadas en cuanto a límite patrimonial (en 2022, 38.937,36 para ellas y 46.016,88 euros para las familias no monoparentales de igual tamaño). En cuanto a la renta garantizada que se les asigna impera la confusión, ya que según el procedimiento descrito en el artículo 13.2 les corresponde un coeficiente multiplicador 2,42 (1189,75 euros/mes en 2022), mientras que en otros lugares la ley remite —”ilegalmente”— la renta garantizada a la escala establecida en el anexo I, donde a las familias monoparentales de cinco o más miembros se les asigna un multiplicador 2,20, esto es, 1.081,59 euros/mes en 2022, robándoles el complemento de monoparentalidad.

    Cal y arena: la ayuda a la infancia. Había levantando expectación y beneficiará a las familias que la perciban. Pero también ha creado decepción al aplicarse, pues aunque la Ley 19/2021 establece esta ayuda en art. 11.6, donde no se nombra al IMV y solo se condiciona a ingresos y patrimonio con algo más flexibilidad que para el IMV, el INSS ha decidido arbitrariamente exigir también todos los requisitos de tipo administrativo que acompañan al IMV y obligar a que la ayuda familiar se pida con el impreso de solicitud del IMV. Se quedan fuera todas las familias a las que se negó o quitó el IMV, pese a estar en pobreza severa, por “razones” como ser de reciente formación o modificada recientemente, por incluir algún miembro que aún no tenía residencia legal, etc. La lógica que recorre el IMV trata tanto peor a las familias empobrecidas cuanto más precaria es su situación.

    Graves retrocesos. La regresión más dañina de la Ley 19/2021 se refiere a los ingresos computables a efectos de IMV. El RDL 20/2020 establecía la no computabilidad de las rentas mínimas autonómicas y el IMV no era computable a efectos de IMV; a nadie se le había ocurrido aún restar del IMV de un año el IMV del anterior. Pues bien, la Ley 19/2021 suprime la no computabilidad total de las rentas mínimas y, copiando una norma fiscal, mete a éstas en un paquete, junto al IMV y otras ayudas públicas, que se declara no computable a efectos de IMV… solo hasta el 150% del indicador IPREM (en 2022, hasta 12.159,42 euros). Si la suma de todas esas prestaciones y ayudas fiscales exceden ese límite, ese exceso será computable a efectos de IMV. A partir de ahora una parte de una Renta Mínima o del propio IMV podrá ser restada del IMV. Ejemplo evidente: el IMV 2022 para una familia monoparental de cinco o más miembros sin otros ingresos son 14.277 euros; excede, por sí solo, del límite “no-computable” en unos 2.217 euros, que “gracias” a la Ley 19/2021 serán computables a efectos de IMV 2023. Es decir, en 2023 le restarán a esa familia de la cuantía del IMV unos 2.217 euros del IMV cobrado en 2022, y así año tras año. Es un ataque despiadado contra las familias monoparentales de cinco o más miembros y contra las mujeres que, en su inmensa mayoría, las encabezan, y también contra otras familias que perciban durante un año ayudas y prestaciones sociales por encima del 150% del IPREM.

    Gestión. A los problemas derivados de la normativa, desde su nacimiento el IMV añade graves problemas de gestión. “Técnicos”, como el retraso de las resoluciones, las dificultades para conseguir citas presenciales para obtener la documentación necesaria y otros. De “transparencia”, con resoluciones que no detallan sus motivos, lenguaje incomprensible, respuestas diferentes a una misma consulta e incluso resoluciones diferentes para situaciones iguales. “Interpretativos”, imponiendo en la gestión “requisitos” que no están en la ley, como cuando quitan el IMV a una mujer con un hijo porque ha acogido a su madre ya muy mayor y que necesitaba cuidados, o piden a una persona que convive con no familiares un contrato de alquiler de habitación, etc. De “demora”, cuando la actualización del IMV 2021 con efectos desde el 1/1/2021, restando los ingresos de 2020 en vez de los de 2019, ¡no la hacen hasta diciembre de 2021! Esto último ha creado la que quizá sea la situación de mayor tensión entre las familias perceptoras de IMV y el Gobierno de España. Algunas familias se han pasado 2021 cobrando una miseria, cientos de euros menos que los que les correspondían, y aún no han cobrado los atrasos. Otras familias que cobraron más de lo que les correspondía, por culpa del INSS, se encontraron en diciembre o enero con que les van a pedir —ya han empezado— que “devuelvan” miles de euros, y en algunos casos con que les quitan el IMV pese a que no tienen más ingresos. A muchas familias les han restado los ingresos por Renta Mínima obtenidos en 2020, no computables. El INSS lo sabe pero se niega a corregirlo, forzando a presentar reclamación familia a familia y desestimando aquellas que no han sabido demostrar inequívocamente algo que el INSS puede comprobar por sí mismo. La diferencia entre las promesas de no dejar a nadie atrás y los hechos es muestra de desprecio hacia la población destinataria del IMV, y ha generado mucho dolor humano y una gran tensión entre la población empobrecida y las instituciones políticas.

    Solución: unión y movilización. La demanda social de que el IMV se dignifique y llegue a quienes lo necesitan no ha sido atendida. Tampoco lo han sido las razonables y detalladas propuestas de rectificación de la normativa del IMV y de su gestión. Impera la insensibilidad social. Las personas y familias empobrecidas y precarizadas por crisis que ellas no han causado están, al menos en Madrid, entre la espada y la pared, porque la Comunidad de Madrid ha aprovechado para dejar en estado terminal a la Renta Mínima de Inserción, que llegó a cubrir a más de 30.000 familias al mes y ahora llega a menos de 4.800, con una inversión mensual que ha pasado de 14 millones de euros a dos millones de euros. No podemos esperar nada de nadie, salvo aquello que logremos con nuestra unión, con el apoyo mutuo, con la movilización. Y no me refiero solo ni principalmente a la población afectada, para la que tan difícil es sobrevivir e incluso desplazarse, sino a toda persona decente, sin más etiquetas. Es hora de tomarse en serio la calamidad social en que vivimos y a la que el IMV y la RMI no han dado respuesta. Es hora de participar en los grupos de apoyo vecinal existentes o de formarlos, es hora de prepararse para movilizarse por una reforma del IMV que ponga fin a su carácter excluyente, una reforma fácil de articular dadas las muchas propuestas ya hechas desde abajo y que todos los grupos parlamentarios conocen pero que, salvo alguna excepción minoritaria, han ignorado. Solo nos escucharán si nos movilizamos muchas y muchos. Por favor, prestad atención a las convocatorias que se produzcan.

    Y si alguien siente inquietud por que este malestar facilite la llegada de Gobiernos que no le gusten, que deje de protestar por cómo vota la gente y pase a protestar contra normativas, como la del IMV o la RMI, que no afrontan la pobreza sino que siguen excluyendo a quienes la padecen y castigando los barrios populares. Contra el malestar social no vale retórica ideológica, sino la unidad desde abajo, la movilización y el logro de las medidas necesarias para que ese malestar disminuya y, sobre todo, para que disminuya el sufrimiento causado por la injusticia. Lo demás es charlatanería.

    * (Este texto refleja mis opiniones, de las que soy único responsable, aunque todo lo que sé lo he aprendido de mis compas de Tetuán o de Latina, Moratalaz, Fuencarral, Villaverde, Carabanchel, Parla o San Blas, de la buena gente de la plataforma RMI TU DERECHO o la Oficina Jurídica de DDSS, de las muchas personas afectadas con las que he hablado; sin todas ellas, yo también estaría viviendo de espaldas a esta realidad insoportable).

    ‘Es hora de participar en los grupos de apoyo vecinal existentes o de formarlos, es hora de prepararse para movilizarse por una reforma del IMV’

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