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“La crisis no ha afectado a todas por igual: Muchas familias se han visto desbordadas por la situación de precariedad inicial o sobrevenida, con hijas e hijos a las que atender, con padres y madres ancianos solos o dependientes, con trabajos perdidos, con mucho trabajo “informal” desaparecido y, por tanto, sin posibilidad de paro ni erte, con mujeres víctimas de maltrato, con cambios de domicilio obligados por la situación, con hacinamiento en viviendas o, peor aún, en una sola habitación compartida…”

La Red Apoyo Mutuo Comunitario del Barrio del Pilar surge a mediados de marzo de este año, como espacio colectivo impulsado desde la AV La Flor, con el objetivo de ofrecer apoyo y cuidados a las personas que, por su contexto de partida o sobrevenido, están en situación de precariedad y carecen de los recursos necesarios para afrontar el día a día de la situación de crisis social provocada por la pandemia covid19.

Comenzamos con lo básico, la alimentación, proporcionar comida a quien carecía de medios y hacer la compra a personas que no podían salir, dar apoyo telefónico con especial atención a las personas mayores que viven solas, pero la evolución hacia temas múltiples ha sido rápida. Además de cuestiones de alimentación, fuimos abordando temas relacionados con el alquiler, con lo laboral, empadronamiento, migrantes, ayudas de los servicios sociales, el imv…

1.1. Colaborando con los Servicios Públicos

En los primeros momentos, esta colaboración fue a través del contacto con la Policía Municipal del distrito. A continuación, y a iniciativa propia, establecimos contacto permanente con los Servicios Sociales, a quienes hemos ido pasando los datos de aquellas personas que, o ya estaban conectadas con ellos, pero en este tiempo no habían podido concretar ayudas, o que nos solicitaban realizar el contacto. Unos servicios sociales a los que, ante el cambio de escenario, a muchas personas les resulta muy difícil poder contactar, y constatan la falta de personal y de procedimientos ágiles.

Sabemos que el trabajo de las profesionales y los profesionales de los servicios sociales ha sido muy duro durante todo este tiempo. Sabemos que ha habido bajas largas, que ha habido cambios necesarios en los procedimientos utilizados, que ha habido muchas dificultades personales y técnicas para atender convenientemente a las personas que de un día a otro se han visto en situaciones desesperadas.

En este contexto solicitamos una reunión con Servicios Sociales a primeros de julio. La respuesta de la responsable del departamento fue inmediata: Siguiendo instrucciones de los responsables del Distrito, las peticiones de reuniones con los funcionarios deben cursarse a través de la Coordinación del Distrito, y se valorará la petición. Habiéndolo hecho así, desde el 3 de julio estamos esperando respuesta.

1.2. La crisis no ha afectado a todas por igual

Muchas familias se han visto desbordadas por la situación de precariedad inicial o sobrevenida, con hijas e hijos a las que atender, con padres y madres ancianos solos o dependientes, con trabajos perdidos, con mucho trabajo “informal” desaparecido y, por tanto, sin posibilidad de paro ni erte, con mujeres víctimas de maltrato, con cambios de domicilio obligados por la situación, con hacinamiento en viviendas o, peor aún, en una sola habitación compartida…

Por eso decimos que, aunque la crisis nos ha afectado a todas las personas no lo ha hecho de forma igual para todas. Porque cada cual teníamos un punto de partida diferente. Y diferente disponibilidad de recursos.

Por ejemplo, la precariedad de los derechos sociales de vivienda digna y trabajo digno, por no mencionar el acceso a una alimentación saludable y suficiente, han sido puestos en evidencia por la pandemia.

Muchas personas carecen de esos y otros derechos sociales básicos y existe todo un entramado normativo que hace a muchas personas, sobre todo migrantes, estar en un círculo cerrado que les impide avanzar…

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