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Bajo este título una Asamblea de 30 Colectivos, ha organizado cinco debates tratando 14 temáticas entre el 20 de abril y el 4 de mayo de 2020.

Los debates han tratado del actual modelo patriarcal capitalista neoliberal que campa a sus anchas, sus crisis (ideológica, económica, política, social, medio-ambiental y sanitaria –el 70% de las enfermedades son de origen animal-), las amenazas a las que nos exponen dichas crisis en relación con los derechos (¡los que importan! los que nos mejoran a todas y a la naturaleza) ya que el poder político se ha alejado de las personas y se ha hecho aliado del económico. También se ha dialogado sobre las oportunidades que se nos abren y la necesidad de reflexionar sobre lo vital imprescindible y lo complementario prescindible.

La necesidad de escuchar a los movimientos sociales que por todas partes gritan que otro mundo es necesario.

Fuente: Espacio Común 15M

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Podemos cambiar el recorrido?

La crisis sanitaria ha significado un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad: 4000 mil millones de personas confinadas. España no ha sabido gestionar la pandemia desde el empoderamiento de la población, se ha realizado desde el miedo.

Nos preocupa la progresiva introducción de elementos militares en nuestra vida cotidiana, la utilización del lenguaje bélico en la situación de confinamiento, la apropiación de las competencias civiles, de sus recursos o del propio espacio físico. La apropiación de la calle por militares y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado es un acto simbólico que nos desarraiga, nos han desterrado del espacio de nuestras demandas. Por otro lado, recordar que se destinan en los presupuestos anuales más de 33.000 millones de euros en gasto militar y de control social. La militarización, el patriarcado y el capitalismo es una alianza peligrosa.

El gobierno no ha derogado la conocida popularmente como Ley Mordaza (LM), algo que había prometido y las más de 800.000 denuncias realizadas en confinamiento por la policía, son más que las impuestas en los años que lleva en vigor dicha Ley. La LM ha abierto su foco represivo y ahora ya no es solo el activismo social el que está en su mira sino la sociedad en su conjunto.

En esta crisis del COVID 19 se está viendo la debilidad de los sistemas sanitarios y a una ciudadanía que había entrado también en el sistema, aceptando la pérdida de derechos.

En la Comunicad de Madrid (CAM) los dispositivos de Salud Pública y Epidemiología ya habían sido eliminados, lo que ha perjudicado afrontar esta crisis del COVID-19. La Salud Comunitaria abandonada desde hace años, los determinantes de salud en clara ignorancia y la Atención Primaria ninguneada y en continuo desmantelamiento. Del personal de los servicios de salud (atención directa, investigación, etc.), entre un 50-70% son mujeres que están y han sido invisibilizadas por parte de todas las instituciones y los medios de comunicación.

La colaboración público-privada ha ido desmantelando los servicios de salud. Los Fondos Buitre (o fondos de inversión que especulan con los servicios públicos) presionan a las instituciones públicas con competencia en la materia para que les entreguen los servicios  más imprescindibles para la sociedad que después son reconvertidos en sus negocios privados. En la CAM el 13% del presupuesto público y el 40% del gasto público sanitario han sido destinados a hospitales y centros de gestión privada, con ello se nos desprende de bienes y servicios del “estado del bienestar”.

Invierten en vivienda, sanidad, residencias de mayores, atención geriátrica, dependencia y otros servicios sociales que terminan dominando, recursos naturales, cosechas, etc., priorizando el rendimiento económico sobre el interés general.

La mayoría de los casi cinco millones de personas que viven solas en España son mujeres mayores y son mayoría en las residencias (en la CAM sólo disponemos de un 16,9% de atención pública) donde han fallecido en soledad.

Las personas con diversidad física, psíquica o funcional han quedado desatendidas. Se ha constatado la falta de recursos en la atención directa de personal, el aumento de ingresos en unidades de psiquiatría, el cierre de los centros de día.

En cuanto a pobreza y exclusión social partíamos de una mala situación: sumando pobreza severa y quienes viven bajo el umbral de la pobreza, están casi 14 millones de personas. De ellas un  1/3 son menores, el 13% mayores de 65 años que no llegan a las pensiones medias (880 euros para mujeres y de 1344 euros para hombres).

La campaña por la Renta Mínima de Inserción (RMI), “RMI tu derecho” hace visible que apenas llega a quienes lo necesitan. El derecho a la alimentación está reconocido por múltiples tratados internacionales y a pesar de éstos se sigue vulnerando para muchas personas. La tasa de trabajadores/as pobres es del 14,8%. En desigualdad solo están peor que España en Europa, Rumanía y Serbia. Con la pandemia, existe riesgo de que los ERTE’s se conviertan en ERE’s y afectarían a 3 millones de personas.

A finales de abril el paro se sitúa en 3.831.203 personas, siendo las mujeres más de dos millones. La Encuesta de Población Activa del I trimestre de 2020 refleja que hay 2.848.300 trabajadoras/es ocupadas/os a tiempo parcial y 2.112.100 son mujeres.

Solo el 5,57% de todos los contratos han sido indefinidos a tiempo completo, lo cual significa temporalidad y precariedad, sobre todo para las mujeres que son las receptoras de los peores contratos y quienes tienen más cargas familiares (1,5 millones de hogares son monomarentales con menores y el 50% en riesgo de exclusión) y más dificultades para su desarrollo profesional.

En el confinamiento la desigualdad está siendo patente, entre el 70-80% de las mujeres tienen dificultades para teletrabajar, no tienen espacio físico propio ni puede cumplir un horario de trabajo debido a tareas de cuidados que siguen recayendo sobre ellas.

Se estima que 250 millones de personas viven en el mundo fuera de sus países de origen. La migración tiene muchas causas como el hambre, la persecución o la desigualdad, y es forzosa la debida a cambios climáticos, guerras, etc. Para las mujeres es especialmente amenazante en su origen y en el nuevo país. Nos preocupa cómo estarán las víctimas de trata, mujeres y menores, las que están en redes de prostitución, la situación de personas jóvenes confinadas en situaciones precarias o de solidaridad pues no existen políticas que les protejan a pesar de tener derechos propios: educación, salud, etc. que no se atienden. Es urgente la regularización de su situación de forma definitiva.

 

Desde la Asamblea de Colectivos, exigimos:

  • Sanidad 100×100 pública y de calidad. Defender la salud y la vida, es defender lo público. Rechazamos el modelo biologicista, defendemos una salud humana, animal y medioambiental.
  • Eliminación de la cultura del miedo. Seguridad con garantía de derechos.
  • Derogación de la Reforma laboral y las conocidas como Leyes Mordaza (Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, Ley Orgánica 4/15.
  • Incluir el género como variable imprescindible en la información y análisis de la situación. Exigir una mayor representación pública de las mujeres.
  • Dedicar los recursos públicos utilizados en militarización social para solucionar los graves problemas actuales: vivienda y suministros básicos, alimentación, brecha salarial, pensiones, pobreza, sanidad y desarrollo. Especial atención a familias monomarentales con menores.
  • Renta Básica Universal Incondicional Suficiente (RBUIS)
  • Los Servicios Sociales dedicados a valorar y apoyar las relaciones personales y vecinales de apoyo mutuo y cuidados en una dimensión comunitaria.
  • Solidaridad con las poblaciones de otros países porque somos parte de un sistema y un país que expolia recursos y oprime personas.
  • Regularización de todas las personas, sin excepción, que viven en este país.
  • Participación de los agentes sociales en la toma de decisiones de los gobiernos de las diferentes administraciones. Modelos de co-gestión con las personas implicadas y sus familias (centros de mayores, salud mental, etc.)
  • Construir un nuevo paradigma que nos conduzca a un mundo respetuoso con los DDHH, con las otras especies, con el medioambiente y la Tierra.

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