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¿Qué podemos esperar? ¿Qué podemos hacer? ¿Qué futuro queremos?

Vivimos en la actualidad momentos difíciles por la pandemia que nos afecta, en la que la crisis sanitaria y el parón de la economía que a tantos nos agobia dejan en un lugar secundario, pero no menos importante, la situación de emergencia medioambiental que también vivimos, en la que no se percibe como urgente atender el cambio climático y el deterioro de nuestro entorno, cuando en realidad todos ellos son fenómenos que van unidos, y sumados dan lugar a una emergencia ecosocial:

Carlos G. Vallecillos: Recíclate 2020

“La pandemia que nos azota tiene su origen fundamental en la rotura de todos los equilibrios, en la falta de previsión y en modos de vida que desprecian las limitaciones naturales”

“¿No será que hemos vuelto al ritmo de vida normal? ¿Que el virus no es el trastorno de la norma, sino que, por el contrario, lo anormal era el frenético mundo anterior al virus? Al fin y al cabo, el virus nos ha recordado (…) que no estamos separados del mundo por nuestra ‘humanidad’ y excepcionalidad, sino que el mundo es una especie de inmensa red en la que permanecemos unidos a otros seres” (Olga Tokarczuk).

Desde 1972 se ha venido alertando sucesivamente de los límites al crecimiento que el desarrollo económico sin regulación ha producido, poniendo por delante de la protección de la vida la lógica del beneficio económico de unos pocos, aumentando con ello la desigualdad entre países y regiones del mundo, ocultando los efectos del consumo masivo de combustibles fósiles y sus emisiones de gases de efecto invernadero, que ya alteran sin remedio nuestra actividad y calidad de vida.

La comunidad científica ha ido resaltando muchos de los cambios que se podían producir en el planeta. Numerosos expertos en España y fuera de ella urgen a los Gobiernos —central, autonómico y local—, a que se tomen medidas para frenar el deterioro, prever y reorientar las actividades económicas a los recursos disponibles, limitar y frenar a aquellos que lo sacrifican todo con tal de ganar dinero.

¿Qué podemos hacer? Nosotros como ciudadanos y vecinos también tenemos que tener nuestra visión responsable sobre cómo actuar ante esta realidad.

¿Cómo? Proponemos diez medidas al alcance de nuestras posibilidades, orientadas al desarrollo de una economía verde y circular, de recuperación, centrada en los cuidados de las personas y el medio, con una mentalidad menos codiciosa.

“Se requieren cambios en los estilos de vida, en las dinámicas de consumo. La clave es aprender a vivir bien con menos materiales, energía, agua, bienes de la tierra y aprender a compartirlos” (Yayo Herrero).

Es necesario que nos reciclemos, que tú, persona joven o adulta, tomes conciencia, que colabores y actúes en la medida de tus posibilidades; porque, si queremos, otro mundo es posible.

Ante el reto de la emergencia climática

Posibilidades de acción individual

  1. 1. Reduce tu consumo energético y potencia el uso de energías renovables limpias (solar, fotovoltaica, biomasa, eólica y geotérmica).
  2. 2. Disminuye tu consumo de agua, recicla el agua de la ducha y otras para el riego de las plantas y otros usos. Utiliza adecuadamente los servicios, no arrojes toallitas ni desperdicios.
  3. 3. Efectúa un consumo responsable de comida de origen animal (carnes, lácteos, pescados) por su fuerte impacto ambiental, y usa los comercios de proximidad que sostienen el empleo autónomo y la pequeña empresa.
  4. 4. Cambia tu idea de movilidad. Emplea el transporte público en tus viajes (autobús, metro y tren) y considera otros medios como caminar, la bicicleta o el patín eléctrico.
  5. 5. Reduce el consumo de plásticos en general, y en especial de un solo uso, reutilizando los envases en establecimientos de venta a granel.
  6. 6. Separa mejor para reciclar la basura, exige un mayor aprovechamiento de ella.
  7. 7. Fomenta el equilibro ecológico en la ciudad luchando por mantener y agrandar las superficies dedicadas a espacios verdes y huertos urbanos ante la política del cemento.
  8. 8. Lucha por la depuración de las aguas que van a los ríos y al mar, sobre todo las de vertidos industriales, exigiendo el informe de impacto ambiental a aquellas empresas que puedan alterar el medio ambiente.
  9. 9. Protege la fauna y su entorno, promueve el respeto animal ante el maltrato. La biodiversidad es el mejor escudo contra las pandemias.
  10. 10. Apuesta por la formación y la ocupación en empleos verdes, de gran proyección de futuro, relacionados con todo lo anterior. La economía social, cooperativa y ética viene a superar el modelo competitivo y depredador con las personas y el medio.

 

Otro mundo es posible, luchemos todos y todas por cambiarlo.

¡Participa! Colabora con la Coordinadora de Vicálvaro-Moratalaz por la Emergencia Climática “RecíclaTE”: coordinadora.reciclate2020@gmail.com

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