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    El SUMMA112: como se degrada y se desmonta  un servicio publico sanitario  esencial

    Solidaridad en Acción

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    Rosa López / SummAT

    Servicio de Urgencias Médicas de la Comunidad de Madrid, SUMMA 112, se creó en el año 2001. Su objetivo era responsabilizarse de la atención médica URGENTE y EMERGENTE así como del transporte sanitario PROGRAMADO Y NO PROGRAMADO de toda la Comunidad de Madrid. No debe confundirse con  el SAMUR, servicio de atención sanitaria de urgencias y emergencias del Ayuntamiento de Madrid  que actúa  exclusivamente en este término municipal;  su espacio de actuación es sólo  la urgencia/ emergencia en la vía pública. Madrid es la única Comunidad Autónoma con dos servicios de emergencias, que actúan con diferentes protocolos y tienen distinta dependencia jerárquica, entre otras cosas.

    El SUMMA112 cuenta con un Centro coordinador que centraliza las llamadas de solicitud de asistencia sanitaria, realiza el triaje  y  gestiona los recursos de urgencias y emergencias Estos dispositivos  pueden ser móviles  como las UVI (Unidades de Vigilancia Intensiva),  los VIR (vehículos de intervención rápida),   las UAD (Unidades de Asistencia Domiciliaria). Además dispone de  Otros recursos:  helicópteros,  UAD de enfermería,  SVAE (Soportes Vital avanzados de Enfermería) y los 37 SUAPS, Servicios de Urgencias de Atención Primaria, ubicados en su mayoría en los Centros de Salud de Atención Primaria.

    El 22 de marzo de  del 2020,  ante la declaración de la pandemia, se toma la decisión  unilateral de cerrar los 37 SUAPS, en los que trabajaban casi 500 personas los días  laborables, incrementándose a 550 o 600 trabajadores los fines de semana y festivos.

    Estos servicios abrían cuando cerraban los Centros de Salud y garantizaban atención urgente y próxima al domicilio de los pacientes  durante las noches en días laborables y las 24horas del día los fines de semana y festivos. Su cercanía a los domicilios garantizaba la accesibilidad de la población a los servicios en los que, no sólo se atendían patologías urgentes todos los días, sino que también se efectuaban  curas o y los fines de semana y días festivos administraban tratamientos pautados por Atención Primaria. Esta disponibilidad de servicios garantizaba la continuidad de cuidados, un valor esencial de nuestro sistema sanitario que poco a poco se está eliminando.

    El cierre de los SUAPs forma parte del   desmantelamiento paulatino de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid, algo que había comenzado antes de la pandemia y que esta circunstancia ha precipitado.

    En el caso concreto del Summa112, este sindicato  denunció ante diferentes organismos     la falta de cobertura de los dispositivos que comprende el servicio del Sunmma112

    ( UVIS , VIRES coches médicos …….) , la inseguridad laboral por la sobrecarga de trabajo y la falta de profesionales, sobre todo médicos, con la consiguiente disminución de la calidad asistencial , las irregularidades en la contratación , el agravio comparativo en jornada y retribuciones con Atención Primaria , etc. Estos hechos se pusieron en conocimiento del El Defensor del Pueblo en julio 2018

    Los contratos  irregulares, contratos basura de un solo día, el no cobrar ciertos complementos a los que se tenía derecho etc, fueron denunciados ante: la Inspección de Trabajo  también en el 2018.

    En diciembre 2020 se entregó un dossier con todos los problemas que tenía el SUMMA112  en la Asamblea de Madrid, lo que provocó  varias comparecencias ante la misma del gerente Don Pablo Busca.

    Además, se han realizado distintas movilizaciones para denunciar el estado de precariedad que se vivía día a día en el servicio, se han ejecutado distintas actividades a  través de las redes sociales, prensa,  a fin de que la ciudadanía conociera  la situación real de un servicio al que tanto el Consejero de Sanidad y la Presidenta de la Comunidad definían como” la joya de la corona de la sanidad de Madrid”.

    La verdadera situación de esa joya era que la cobertura de los dispositivos no era del 100% ningún  día; en muchas ocasiones no estaban en servicio las 26 UVIs operativas si no un número mucho menor  (6-8 menos). Incluso ha habido ocasiones en la que estaban operativos menos de la mitad de estos dispositivos, generalmente por la falta de médico. Lo que empezó siendo una situación poco frecuente, se convirtió en habitual. Para dar respuesta a la misma, la gerencia creó el SVAE (Soporté  vital avanzado de enfermería): mismo vehículo y  misma dotación material que una UVI, pero sin médico.  La normalización de esta anomalía  dio como resultado, que si una  UVI se quedaba sin médico  por circunstancias diversas (enfermedad, día libre, etc.), no se cubría esa plaza y automáticamente este dispositivo se convertía en un SVAE que podía ser movilizado. Los ciudadanos deben saber que pueden ser atendidos por una uvi sin médico, que puede demorar la atención sanitaria en determinados casos y agravar patologías urgentes tiempo dependientes como veremos más adelante.

    En los SUAPs,   la falta de cobertura de puestos de profesionales provocó que en muchas ocasiones   una sola persona  tuviera  que realizar el trabajo de dos profesionales. Esta situación resulta especialmente llamativa en el caso de los médicos que han llegado a atender a doscientos pacientes en 12 horas, o a que quedaran inoperativos  durante 1 o 2 horas los centros con un solo puesto de médico hasta que era cubierto por el profesional asignado a un dispositivos móvil (coche). Sí se cubría el puesto del centro, pero en detrimento del dispositivo móvil que  quedaba inoperativo, lo que se traducía en una  infra atención en la urgencia domiciliaria,  con demoras en la asistencia de   más de 6-8 horas en algunos casos.

    Esta situación precaria es especialmente grave en el caso de la emergencia, generalmente  patologías tiempo dependientes, ya que puede ocurrir que  el dispositivo más cercano no está disponible. Los coches médicos que se utilizan para patologías que no tienen la calificación de emergencia, son los primeros recursos que se anulan cuando falta personal. A veces,  se suple esta carencia movilizando UVIS,  dispositivos idóneos en las situaciones de emergencia,  para la atención de  patología que no reviste este carácter. Esta asignación inadecuada de recursos condiciona que se alargue peligrosamente la respuesta ante una situación de emergencia, dilatando el tiempo en prestar atención debido a que el dispositivo disponible está más lejos del domicilio del paciente de lo deseable.

    Con este panorama previo ya desolador,  aparece la pandemia.  Como es habitual,  la Consejería de Sanidad toma decisiones no muy acertadas y que  no siempre benefician  a la ciudadanía: se cierran los SUAPs  y comienza un baile de los profesionales asignados a los mismos: como ejemplo se les obliga a cubrir algunas de las “mega-estructuras milagro”  que la Presidenta de la Comunidad de Madrid decide acometer  y que se venden como la solución a la asistencia durante la pandemia. Todos conocemos su sobrecoste y la poca utilidad que tuvieron y tienen, pero eso es otro tema.

    El cierre de los SUAPS fue aceptado y fomentado por el gerente Don Pablo Busca , quien  ya había manifestado,  y mantuvo en ese momento, que este tipo de servicios no eran su objetivo. Este cierre, en el momento más álgido de la pandemia, era una forma de  paliar en parte toda la precariedad en la cobertura de dispositivos y la inseguridad de las condiciones laborales que existían en el SUMMA112. Su actitud autoritaria, poco dialogante y su indiferencia ante las condiciones del servicio se pusieron de manifiesto cuando expedientó a  varios profesionales de un SUAP. Esta misma  actitud la sigue manteniendo con los profesionales actualmente desplazados al Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal , que sufren amenazas de forma casi diaria. .

    A partir del cierre de los SUAPs los trabajadores han sufrido y siguen sufriendo un cambio de destinos, puestos, horarios, turnos, calendarios, etc.  El último el 5 de junio, cuando fueron trasladados al Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal ,  En  todo momento, los trabajadores  han estado y están a disposición de  la Consejería de Sanidad, que los ha utilizado, con el beneplácito del gerente, para cubrir muchas de las deficiencias del sistema y los “MILAGROS” de la Comunidad de Madrid durante la pandemia, es decir han sido utilizados como la “guardia pretoriana” de la Consejería de Sanidad.

    Hay que señalar que no se  ha respetado ninguno de sus derechos laborales, se han producido traslados forzosos de destinos de un día para otro,  se les han negado sistemáticamente sus días libres, se ha producido pérdida del poder adquisitivo, ha habido cambio de horarios y turnos ( de horario nocturno a diurno), con la imposibilidad real ,en ciertos casos, de la conciliación familiar, aumento sustancial del  tiempo  en los desplazamientos , etc.,  Han prestado servicios en Hospital provisional en el recinto de IFEMA, Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal, unidades móviles para la realización de PCR.  atención domiciliaria de urgencias, SCU (centro coordinador), dispositivo de vacunación en el Wanda Metropolitano, dispositivo de vacunación en el Wizink Center,  Centro de refugiados de Pozuelo al que  llegaban los ciudadanos de Ucrania y ahora en el dispositivo de vacunación instalado en el Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal.

    Actualmente están  desplazados al Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal en torno a 200 trabajadores entre técnicos, celadores, enfermeras y médicos; de los cuales   unos 40 diarios en turnos de 12 horas vacunan a unas 500 personas.  Y mientras tanto los SUAPS siguen CERRADOS.

    En el año 2019 (según datos oficiales del SUMMA112) se atendieron a más de 750.000 pacientes en los 37 centros, con una media de derivación al hospital de un 6,4%, y con una espera media para la consulta médica de 20 minutos.  Estos datos   demuestran que los SUAPs eran centros eficaces y eficientes.

    Llama la atención que los Servicios de Atención Rural (SAR), que desempeñan el mismo trabajo que los SUAPs pero en municipios más pequeños y  que dependen de Atención Primaria , se han mantenido abiertos durante toda la pandemia. Eso pese a tener los mismos problemas de espacios que los SUAPS, argumento que se utilizó para justificar el cierre de los mismos. Haber mantenido abierto los SAR ha creado una desigualdad en el acceso a la atención sanitaria, eliminando el principio de equidad del sistema en la atención de urgencia extrahospitalaria, además de suponer un agravio comparativo. La población que es atendida por los  40 SAR (cubren la atención de algo menos de un  millón de habitantes) ha seguido teniendo servicio de urgencias, mientras que la población atendida por los 37 SUAPs (cubren la atención de más de 5 millones y medio de habitantes) se ha visto privada de ese servicio debiendo acudir a los Servicios de Urgencias Hospitalarios, que, si habitualmente están sobrecargados, se saturaron en el momento del inicio de la pandemia y continúan estándolo.

    Nuestra Atención Primaria está desmantelada, en los hospitales hay largas listas de espera y las urgencias están colapsadas. En la atención  extrahospitalaria el Summa112   es incapaz de cubrir los dispositivos en su totalidad. Hay escasez de profesionales en todo el sistema, y éstos están agotados por la sobrecarga asistencial, y sin ninguna perspectiva de que la situación cambie a corto o medio plazo.

    El cierre de los SUAPs ha supuesto privar de la atención continuada de salud a los ciudadanos que, además, no pueden obtener cita fácilmente en primaria (que está agonizando,) y acuden a los hospitales que se desbordan atendiendo estas urgencias menores que antes eran resueltas en nuestros 37 centros repartidos por  toda la Comunidad de Madrid.

    Hemos visto en las noticias que el pasado mes de mayo las urgencias hospitalarias han alcanzado cifras récord, han atendido a muchos pacientes que no han precisado ingreso, porque eran urgencias menores, es decir, las que resolvíamos en los SUAPs.

    A pesar de todos los datos que avalan la eficacia y eficiencia de los SUAPs,  el Consejero de Sanidad despreció su trabajo  y  afirmó ante la Asamblea de Madrid en noviembre del 2021   que:

    “Tres de cada cuatro atenciones que realizaron los SUAP en 2019 eran “situaciones postergables”, es decir, que podían ser atendidas un día después por los médicos de familia… (Como si  fuera posible que te den cita al día siguiente en  algún  centro)

    Es fácil realizar una afirmación como ésta a posteriori, una vez prestada la asistencia. El ciudadano SÍ la percibe como urgente y como tal la demanda.  El no disponer de un servicio de urgencias próximo al domicilio genera una sensación de indefensión y abandono en quien no tiene los conocimientos técnicos para valorar la situación  y sólo percibe su malestar.

    Las excusas para no abrir los SUAPs han ido variando: que los centros no permitían separar circuitos COVID/no COVID, que no había suficientes médicos (pero el 31 de marzo de este año se despidieron unos 400 médicos en la Comunidad de Madrid)  y así constantemente, con discursos vacíos y con afirmaciones falsas como decir que los centros de urgencias extrahospitalaria no están cerrados.

    Ahora los compañeros/as de los hospitales nos dicen que les piden que doblen turnos, doblar turnos cuando en marzo se han despedido a más de 6000  profesionales en la Comunidad de Madrid. Al personal de los SUAPS el Consejero de Sanidad le  pidió hace poco, un poquito más  de  colaboración….¿le parece poco?.

    La Atención Primaria está seriamente dañada, saturada y con amenaza de cierre por la tarde o de convertirse en centros de salud sin médico, tal como se recoge en el último protocolo de actuación difundido por la Gerencia de Atención Primaria.

    ¿Qué podemos esperar cuando la inversión en A.P. es de un 14, 7% frente al 25% que recomienda la OMS ? Y Madrid es la comunidad que menos invierte en sanidad

    Resulta llamativo  que, frente a esa situación de infrafinanciación e infradotación de los servicios públicos, aparezcan noticias sobre los beneficios millonarios que dejan los pacientes de la sanidad pública al ir a la privada: 263 millones en el caso concreto de la Fundación Jiménez Díaz entre 2015 y 2021 sólo por la atención a pacientes que ejercieron la libre elección (fuente: El País,16 de junio de 2022). A este nada desdeñable importe hay que sumarle la cantidad que el centro recibe por la atención sanitaria que presta a la población que tiene asignada por el concierto suscrito con la Comunidad de Madrid.

    El caso de la Fundación Jiménez Díaz es paradigmático en cuanto a la falta de transparencia de la Consejería de Sanidad ya que si bien hay una cantidad inicialmente prevista para la asistencia sanitaria de la población asignada por concierto, ésta está sujeta a ajustes y liquidaciones al cierre de ejercicio, que generalmente se dilatan en el tiempo, y dificultan un seguimiento real de la ejecución presupuestaria. A esto hay que añadir la contraprestación económica que percibe por la atención a pacientes que ejercen la libre elección, que no está inicialmente cuantificada. Esta estructura de pagos a la Fundación Jiménez Díaz dificulta la comparabilidad de dotación presupuestaria con los hospitales de titularidad pública, que no perciben financiación específica por los pacientes que ejercen la libre elección, ni por otros conceptos.  Aún con todas estas dificultades, basta repasar las distintas partidas presupuestarias de la Consejería de Sanidad para percibir hacia qué lado se inclina la balanza.

    Por todo esto los ciudadanos llevan años manifestándose en los centros de salud de sus barrios por esas plantillas mermadas, pocos profesionales en los meses de verano, vacaciones que no se pueden cubrir y SUAPs cerrados desde hace más de dos años.  Los vecinos y vecinas llevan denunciando estos hechos pacientemente semana tras semana,  incluso han acampado 7 días en la puerta de uno de los SUAPs para captar la atención de nuestros políticos y decirles que basta ya de mentiras.

    La sanidad pública es un bien social que garantiza el acceso a servicios sanitarios con independencia de la situación económica del ciudadano, que elimina desigualdades y tiene un enorme efecto redistributivo.

    Antes de que existiera un sistema nacional de salud, los servicios sanitarios respondían al “modelo” sanidad de calidad para quien pudiera pagarla, servicios de beneficencia para quienes no. A tenor de los datos que hemos expuesto pareciera que la doctrina “del negocio” que guía a los dirigentes de la Comunidad de Madrid apostara por la recreación de un sistema tan injusto.

    Por eso, los ciudadanos/as, organizaciones, sindicatos, etc  debemos unirnos, como lo hicimos en la concentración frente a la Asamblea de Madrid el pasado  el 16 de junio, para exigir que abran NUESTROS servicios de urgencias SUAPS, que la Atención Primaria no cierre por la tarde y desde luego NO a  consultas sin médico.

    La sanidad pública es un derecho esencial y los derechos no sólo se ejercen, también se defienden.

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