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En la Puerta del Sol de Madrid, el 28 de diciembre del 2020, un grupo de sanitarios apoyados por varios Yayoflautas representan una parodia bajo el título El Gran Circo de la Sanidad. La mañana es fría y, mientras el viento agita las pancartas, presentan, con una breve descripción de su trayectoria política, a Ruiz Escudero y a Fernández-Lasquetty, convenientemente trajeados y luciendo sus chisteras. A continuación, con un vistoso abrigo verde ceñido con la rojigualda, la estrella del espectáculo: Díaz Ayuso. Tres buenos pupilos de Esperanza Aguirre cuyo espíritu privatizador sobrevuela el desastre sanitario.

Chema, un jubilado de Madrid

 

Sanitarios Necesarios y Yay@Flautas Madrid organizan parodia en Sol "El Gran Circo de la Sanidad". Imagen: Sanitarxs Necesarixs

La parodia se centra en el gran despropósito del Hospital Isabel Zendal y, aunque estoy congelado sujetando la pancarta, no puedo evitar que me hierva la sangre. Allí estamos poco más de cien personas, y la gente pasa sin prestar demasiada atención. Es cierto, hace frío, pero se me antoja que, después de casi un año desde que apareció la pandemia, lo que realmente se ha congelado es la mente de los ciudadanos. ¿Dónde quedó aquel cálido apoyo de los aplausos en los balcones? A nadie se le escapa que no todos sentían lo que hacían, pero ese pragmatismo conformista que parece haberse instalado en el pensamiento de tantos es la vía libre para que se siga haciendo negocio con la salud.

 

La pandemia debería haber desatado la ira contra el desmantelamiento de la sanidad pública. En Sol se gritaba: “Recortar en sanidad es un hecho criminal”. Si hubiera justicia, los responsables de los recortes deberían responder de las muertes causadas por sus políticas privatizadoras. Pero nada de eso ha ocurrido, más bien al contrario, la derecha desde el primer momento se ha defendido atacando, sin que nadie les ponga en su sitio: el banquillo de los acusados. Y es que la congelación neuronal que han conseguido inocular en gran parte de la población lleva a pensar que izquierda y derecha son conceptos trasnochados en política. Como si fuera tan difícil distinguir entre público y privado, entre bienestar social y negocio, entre solidaridad e individualismo, entre equidad y desigualdad…

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