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Con motivo del 10º aniversario estamos asistiendo a la aparición de numerosos materiales periodísticos sobre el 15M. La mayor parte de ellos, especialmente los que fueron elaborados por personas que no participaron en estos acontecimientos, tienen en común una determinada característica: consideran que el 15M fue única y exclusivamente la acampada en Sol. Y hace un relato en el cual al acabarse la acampada en Sol se acaba el 15M.

 

Asamblea Popular 15M Carabanchel

Este planteamiento es sumamente engañoso y pasa por alto lo que realmente sucedió. Se llega un punto de la acampada de Sol, concretamente en una asamblea en la plaza del Carmen, donde se decide consciente y colectivamente pasar de una asamblea centralizada a generar asambleas “por barrios y pueblos”. Esto es, se produce una descentralización del movimiento 15M. Así surgen una constelación de asambleas por distintos territorios. Así surgimos, entre otras muchísimas, la Asamblea Popular de Carabanchel (APC).

 

Esta traslación y arraigo en los territorios, que en este aniversario está siendo desdeñado, tiene mucho que ver con el relanzamiento del tejido social que vivimos y el posterior ciclo de luchas que siguió al 2011. En un distrito como el de Carabanchel las asambleas, rápidamente, se permearon de las inquietudes, necesidades y peculiaridades del distrito y su realidad social. Las asambleas reflejaron las necesidades de la población de un distrito golpeado por las lacras del capitalismo que vapulean a nuestros vecinos y vecinas. Se daba el caso a veces de que la propia asamblea se tenía que pausar para acudir a paralizar alguna de las redadas racistas que se daban en los alrededores.

‘Los problemas que nos llevaron al 15M siguen existiendo, y quizá multiplicados. Seguiremos reclamando que no somos mercancías en manos de políticos y banqueros. Seguiremos gritando que llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones’

 

 

También, rápidamente se empezó a convertir en un referente para las familias que estaban amenazadas de desahucios, que primero encontraron ayuda y apoyo ante su dificilísima situación y que después de muchos meses de intensísima lucha y desobediencia empezamos a ser un referente en la paralización efectiva de los desahucios. En estos diez años que vamos a cumplir han sido muchos centenares de familias las que gracias a la acción de la asamblea y con apoyo de otros colectivos se ha conseguido que no fueran desahuciadas.

Pero si, echando la vista atrás, la lucha en torno al derecho a la vivienda y contra los desahucios ha sido uno de los aspectos más significativos, la recopilación de la intensa actividad de la APC ha abarcado muchas otras vertientes. Resumir una década es imposible, especialmente cuando es una década tan extraordinariamente intensa como ésta. La APC ha estado presente en las luchas en defensa de la sanidad y la educación pública y en la lucha contra la precariedad laboral, especialmente desde la creación, hace ya cinco años, del grupo de Autodefensa Laboral (ADELA). Ha estado presente en decenas de iniciativas de todo tipo, como culturales, solidarias, de cuidados de nuestros vecinos y vecinas. Siempre con la perspectiva de construir un barrio mejor y una sociedad mejor, más humana y donde la vida y las necesidades de las personas sean el centro.

Otro de los momentos más influyentes del inicio de la Asamblea Popular fue cuando, con la llegada del otoño y para poder seguir manteniendo las asambleas pese a la lluvia, se liberó un antiguo economato que llevaba años abandonado, dando paso a la creación de un importante centro social como es el Eko. Un centro social que ha tomado desde entonces una intensa vida propia y se ha convertido en una estructura y espacio fundamental del barrio.

Hablan ahora del 15M en pasado. Es cierto que la inmensa mayoría de las asambleas ya no existen como tales. Es cierto que muchas desaparecieron y sobre todo que mutaron a otras formas revitalizando sin duda el tejido social de los territorios. Pero también es cierto que hay asambleas que seguimos. El pasado 9 de mayo de 2021, 50 personas estuvimos “asambleadas” en nuestra ya tradicional plaza de Oporto debatiendo cómo seguir interviniendo y construyendo comunidad y contrapoder. Queremos seguir siendo un espacio de encuentro en el que conocerse, crear comunidad y juntarnos para tratar de incidir en problemáticas que sufrimos.

Las asambleas populares se constituyeron y siguen en base a un espíritu universal, y aunque tenemos que enorgullecernos de Carabanchel, el sentido de este poder popular lo trasciende, porque somos vecinos y vecinas del mundo y todo lo que sucede en diferentes lugares nos afecta a todos y a todas.

Los problemas que nos llevaron al 15M siguen existiendo, y quizá multiplicados. Seguiremos reclamando que no somos mercancías en manos de políticos y banqueros. Seguiremos gritando que llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.

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