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Vamos a tratar de abordar un tema nada fácil, pero imprescindible que abordemos con la mayor rigurosidad posible, y con una total independencia personal respecto de los graves hechos ocurridos, como consecuencia de la pandemia originada por el Covid-19, que ya afecta al mundo entero.

Opinión por Domiciano Sandoval: COESPE (Coordinadora Estatal Pensionistas)

Es este un tema de una tremenda gravedad, que afecta a todo el Estado Español, pero del que otros países como Francia o Italia, muestran a día de hoy parecidas consecuencias, aunque al desconocer en profundidad sus causas abordaremos solo el tema del Estado Español

El Coronavirus o Covid-19, ha puesto de manifiesto algo que venía siendo reiteradamente denunciado por diversos movimientos sociales, y por trabajadores/as de las propias residencias, que se han arriesgado a perder su trabajo, y a sufrir ataques durísimos por parte de los grupos de presión (generalmente fondos buitre), que hace años han penetrado en este nicho de negocio, y que a día de hoy continúan penetrando sin que las Administraciones Públicas hagan poco o nada por evitarlo.

Domicano Sandoval -COESPE (Coordinadora Estatal Pensionistas)

A fecha actual abril de 2020, el Coronavirus ha puesto fin a la vida de un número enorme de nuestros mayores en apenas dos meses, las cifras actuales nos hablan de unas 10.000 personas, número que posiblemente aumente aún mucho en los próximos meses, con especial incidencia en Madrid y Catalunya.

La crisis actual, no es solo una crisis del capitalismo en sí, sino que es algo mucho más profundo que podríamos considerar como una crisis existencial, una crisis relacionada con la pérdida de valores, y del valor de la persona y de la vida como tal, que pone por encima de cualquier otro interés, la posesión de dinero o cosas materiales, que en la mayoría de los casos no proporcionan otra cosa que una estabilidad emocional temporal, pero que nada tiene que ver con su crecimiento a nivel humano y personal. Esta crisis, podemos considerar que empieza, o coge una velocidad de crucero con la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1991, para continuar con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE firmado en 1997.

La caída del Muro de Berlín marca un punto inflexión en la marcha de la economía, ya que si bien desde la II Guerra Mundial se venían introduciendo mejoras en la vida de los ciudadanos/as europeos, mediante la consecución de derechos y libertades, así como una cesión de poder económico y de reparto hacia la renta disponible de las familias por parte de la Oligarquía dominante, pero a partir de esta fecha todo empieza a cambiar de forma acelerada. La Oligarquía empieza de nuevo a recuperar poder, sin una oposición que sepa hacerle frente, así 6 años más tarde, en 1997 se firma ese Pacto de Estabilidad de la UE, que contribuye a acelerar esa recuperación de poder, ya que impide a los estados miembros abordar políticas expansionistas, generadoras de políticas sociales y de reparto del nivel de renta, lo que facilita el crecimiento a las economías del norte de Europa en detrimento de las del Sur.

España y Portugal firman el tratado de adhesión a la UE el 12 de junio de 1985 y entran a formar parte de pleno derecho el 1 de enero de 1986, por lo que las políticas económicas dictadas por Bruselas, y ese Pacto de Estabilidad nos comprometen y restringen las políticas que se puedan desarrollar aquí.

Es este llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el que marcará la política económica de la Unión, inclinada de forma rotunda por políticas austericidas y de contención del déficit y gasto público de los países miembros. A España en un principio no la afecta demasiado, ya que no tiene una economía consolidada y es claramente receptora de fondos de la UE. A medida que la UE se va ampliando, con la incorporación de nuevos países, ese pacto de estabilidad se va convirtiendo en un corsé para los países de sur de Europa, los llamados PIGS (cerdos) por los europeos del norte.

Estos países son principalmente Grecia, Italia, España y Portugal, países que curiosamente se han desindustrializado, en favor de esos países del norte, para convertirse en países de sol, turismo y playa, donde ellos puedan venir a pasar sus vacaciones a unos precios irrisorios. Esta es una parte del problema global, que dichos países del sur están sufriendo hoy en día, y que conviene recordar.

 

LEY DE DEPENDENCIA

El año 2006, el Gobierno de José Luis Zapatero aprueba la Ley 39/2006 de 14 de diciembre de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. Dicha Ley entra en vigor el 01/01/2.007, y su objetivo es que a todas las personas que puedan tener problemas de movilidad o dependencia, se les conceda un grado determinado en función de la atención que necesitan.

Esta podría haber sido una gran Ley social, pero se ha quedado en ese “podría”, ya que no se la doto de partida presupuestaria, lo que está provocando que CC AA y Gobierno Central, se pasen la pelota continuamente, sobre a quién le corresponde valorar y atender a esas personas, y que porcentajes ha de asumir cada uno.

En 2006, cuando se aprueba esta Ley, a la que Zapatero llega por un compromiso electoral, las presiones de Bruselas sobre las políticas expansionistas de los estados miembros ya son más que evidentes, por lo que es muy posible que la no dotación presupuestaria de esta Ley, fuera una consecuencia directa de esas presiones.

En el año 2.008 se produce la gran crisis económica anterior (que nos montan), y que tiene su origen con la quiebra de Lehman Brothers, provocada a su vez por la burbuja inmobiliaria.

Como resultado de todo ello, Bruselas aprieta más en las políticas de contención del gasto y del déficit público, interviene de forma terrible en Grecia, monta un gobierno títere en Italia (gestor le llaman ellos), y obliga a España a unas políticas cada vez más reduccionistas.

En 2.009 se produce el rescate de la banca española por parte del Gobierno, 65.000 millones de euros de los que no veremos absolutamente nada. Ningún español habrá de poner ni un solo euro de ese dinero “De Guindos dixit”. Ni siquiera ahora, con la situación que estamos pasando, se atreven a nacionalizar Bankia que sigue intervenida, y que es muy posible se la vendan por un euro simbólico al Santander o al BBVA.

En 2011, Zapatero y Rajoy tomando un café en la Moncloa, con premeditación y alevosía, y porque tienen los diputados que necesitan, modifican el Art. 135 de la C.E con el único objetivo de que los ingresos del Estado (el PIB), vayan a pagar los intereses de la deuda contraída, con los bancos alemanes y holandeses, y que esto pase por encima de los derechos sociales, o las inversiones en el mantenimiento de esos derechos.

Todo esto nos puede servir para saber el origen de los problemas, pero centrémonos en la problemática concreta de España en todo lo referente a la Dependencia, las Residencias de Mayores y las consecuencias derivadas.

El resultado de todo ello a día de hoy es más o menos este, por lo que se refiere a la Dependencia:

DATOS DE 2019.

  • Una de cada 5 personas es dependiente, llegando a un total de 1.276.183. Los gastos se los han de repartir al 50% el Estado y las CC AA, pero actualmente el Estado solo aporta un 20%, lo que además de los roces entre Administraciones, desprotege a las personas dependientes.
  • Un total de 255.000 personas esperaban reconocimiento de grado en julio de 2019. De estos 105.000 serían dependencia severa, y 150.000 moderada, aumentando a razón de unos 12.000 por año.
  • El 64% de estas personas son mujeres, y el 54% son hombres, y la mayoría tiene más de 80 años de edad, lo que agrava de forma significativa su vulnerabilidad. Una vez más, comprobamos que son las mujeres, las que se llevan la peor parte.
  • En los últimos cinco años, 150.000 personas (30.000 por año), han fallecido esperando que les valoraran su grado de dependencia.
  • Mientras esto pasa, el Gobierno del Estado recorto el gasto a la dependencia, del año 2012 al 2017 en 4.600 millones de euros, y las CC AA en otros 2.700 millones. Estos son los datos y esta es una de esas crudas realidades a las que hoy hemos de hacer frente.
  • España tiene hoy en día una esperanza de vida de las mayores del mundo, la segunda por detrás de Japón. La media de esa esperanza estaba en 2.018 en 83’50 años. Las mujeres viven una media de 86’30 años, y los hombres una media de 8070 años.
  • Esta esperanza de vida demuestra nuestra buena calidad de vida, algo de lo que toda la sociedad habría de estar orgullosa por ello. Lo normal, en un país normal que realmente fuera considerado un estado democrático y de derecho, sería que desde hace años se hubiera previsto que hacer con todas esas personas, en una sociedad como la actual, que difícilmente permite tener en casa a los mayores, debido al estrés que la propia sociedad genera, y a los cuidados que esas personas necesitan.

Por el contrario, las Administraciones Públicas dedicadas a sus guerras particulares de competencias, lo han dejado todo en manos de la iniciativa privada, y como es natural, aquí en el negocio han entrado desde Florentino Pérez, pasando por fondos buitre, y hasta el pequeño inversor, que ha visto una posibilidad de negocio.

Si las Administraciones hubieran hecho su trabajo, hoy además de no haber tenido que pasar por lo que estamos pasando, las Residencias de Mayores serian lugares diáfanos, con suficiente espacio vital para las personas, situadas cerca de zonas verdes donde poder pasear, sin problemas de accesibilidad y dotadas de personal cualificado y suficiente.

Pero es que además, se habrían creado cientos de miles de puestos de trabajo cualificados (de valor añadido), con salarios y contratos dignos, que hubieran aumentado las cotizaciones a la Seguridad Social, la calidad de vida de las personas dependientes, de ellos y de sus familias.

Pero no, esto no ha sido así, todos han eludido sus competencias, sus funciones como garantes de la vida digna de esas personas, e incluso han escapado de sus responsabilidades como políticos, y representantes de esos ciudadanos.

Han dejado todo en manos del mercado, y lo que ha pasado es sencillamente una verdadera catástrofe. Tenemos residencias en todo tipo de edificios, que dudosamente pasarían un riguroso control de seguridad y evacuación, así que es totalmente imposible que cumplan con unos mínimos, que permitan una vida digna de nuestros mayores.

Fondos Buitre y empresas de toda ralea, ha entrado en el negocio de llevar a nuestros mayores a las antesalas de los tanatorios, o de los cementerios.

ESTAS SON ALGUNAS CIFRAS DE ESTA CATASTROFE:

Número de plazas residenciales para la población de 65 o más años, y ratio de plazas ofertadas por cada 100 personas mayores de 65 años.

En España hay 5.417 residencias de mayores; 3.844 son privadas y 1.573 públicas, con un total de 366.633 plazas en oferta, para una población de 8.764.204 personas mayores de 65 años, el 18’8% de la población. Una plaza, por cada 24 personas de más de 65 años.

En la actualidad 850.000 personas mayores de 80 años están viviendo solas.

Por lo tanto no es de extrañar que los inversores (principalmente tiburones y fondos buitres), hayan visto aquí un gran negocio, más si tenemos en cuenta que las Administraciones no les ponen controles, o estos son tan laxos que es como si no existieran. Hace tiempo que nuestras Administraciones han renunciado a hacer su trabajo.

REPARTO POR CCAA Y RATIO POR CADA 100

  • Cast. León: una plaza x cada 1.300 personas. Ratio de 7’6 plazas x cada 100 personas, mayor de 65 años.
  • Ceuta: una plaza x cada 9.700 personas. Ratio de una plaza x cada 100 personas, mayor de 65 años.
  • Melilla: una plaza x cada 2.700 personas. Ratio de 3’8 plazas x cada 100 personas mayor de 65 años.
  • Andalucía: una plaza x cada 3.300 personas. Ratio de 3’3 plazas x cada 100 personas mayor de 65 años.
  • Murcia: una plaza x cada 4.400 personas. Ratio de 2’3 plazas x cada 100 personas mayor de 65 años.
  • Aragón: una plaza x cada 1.500 personas. Ratio de 6’6 plazas x cada 100 personas mayor de 65 años.
  • Comunidad Valenciana: una plaza x cada 3.500 personas. Ratio de 2’9 plazas x cada 100 personas mayor de 65 años.
  • Asturias: una plaza x cada 2.310 personas. Ratio de 4’6 plazas x cada 100 personas de 65 años o más.
  • Catalunya: una plaza x cada 2.300 personas. Ratio de 4’4 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.
  • Baleares: una plaza x cada 3.200 personas. Ratio de 3’1 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.
  • Canarias: una plaza x cada 4.500 personas. Ratio de 2’2 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.
  • Cantabria: una plaza x cada 2.100 personas. Ratio de 4’8 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.
  • Castilla La Mancha: una plaza x cada 1.400 personas. Ratio de 1’9 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.
  • Extremadura: una plaza x cada 1.800 personas. Ratio de 5’5 plazas por cada 100 personas de 65 o más años.
  • Galicia: una plaza x cada 3.300 personas. Ratio de 3’00 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.
  • Comunidad de Madrid: una plaza x cada 2.300 personas. Ratio de 4’3 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.
  • Navarra: una plaza x cada 2.100 personas. Ratio de 4’9 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.
  • Euskadi: una plaza x cada 2.300 personas. Ratio de 4’3 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.
  • La Rioja: una plaza x cada 2.000 personas. Ratio de 5’0 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.

La media del país es de 4,2 plazas x cada 100 personas de 65 o más años.

A estas cifras, hemos de añadirles que en España viven 8.764.204 personas mayores de 65 años, el 18’8 de la población. El país dispone de tan solo 366.633 plazas de residencias para mayores, esto es una plaza para cada 24 posibles solicitantes

 

LA CATASTROFE (EL GENOCIDIO) ESTABA SERVIDO

Esto ha sido ni más ni menos, que la “crónica de una muerte anunciada” solo que en este caso, no ha sido una muerte, han sido miles de muertes, de las personas que nos han conseguido los derechos y servicios que disfrutamos.

Los datos de esa catástrofe son realmente aterradores, y es muy posible que nunca sepamos los números reales, pues no solo en las residencias de mayores han muerto, y siguen muriendo miles de personas mayores, mueren en sus casas, abandonados a su suerte, sin que la sociedad se entere hasta pasados 5 o 6 días de su muerte. Nos hablan de cifras desgarradoras unas 10.000 personas muertas, pero eso son solo cifras oficiales, las verdaderas si llegamos a saberlas será cuando todo esto pase.

A la vista de estos datos, entiendo que están claras muchas cosas, ya se puede entender perfectamente porque ha ocurrido este desastre, y porque, si no le ponemos remedio se volverá a repetir en el futuro.

  • – Fallaron en primer lugar los políticos y las Administraciones públicas que ellos gobiernan. Si no lo vieron venir, no son dignos de ocupar los cargos de responsabilidad que ocupan. Y si por el contrario lo estaban viendo y no hicieron nada por evitarlo, son culpables de las muertes que se hayan producido en su ámbito de actuación, por lo tanto han de pagar por ello, políticamente y ante la justicia. No evitaron, la utilización de edificios que no reunían las condiciones, de residencias de mayores. No hicieron reglamentos claros sobre las condiciones, ni el trato a las personas, ni sobre el número de personas por residencia, ni sobre la preparación y número de los trabajadores de esas residencias, ni sobre la atención sanitaria a los usuarios, ni inspeccionaron o investigaron lo que estaba pasando. Pero lo peor de todo, es que dejaron que fondos buitres, empresas sin la menor experiencia y todo tipo de especuladores entraran en el negocio, con el único y exclusivo fin de hacer dinero con la salud y la vida de las personas. Han hecho una
  • dejadez absoluta de sus funciones, y no merecen ni el respeto ni la consideración de nadie, por lo que es necesario que dimitan de sus cargos, y que la justicia actué con todas las consecuencias,
  • – Responsables son esos fondos buitre, y esas empresas que especulan y hacen dinero a costa de la salud y la vida de seres humanos. Pero ellos no saben de otra cosa que de beneficios y de reparto de dividendos, de hacer dinero para sus accionistas, que son los que les pagan sus sueldos. Son parte de este capitalismo voraz al que de forma solidaria y colectiva hemos de frenar entre todas/os, porque lo que si empieza a estar claro, es que si no lo hacemos terminara con la especie humana,
  • – Responsables también son los hijos y nietos de estas personas, que en muchos casos los llevan a las residencias, para quitarse una obligación de encima (los aparcan allí, y se despreocupan de las condiciones en que se encuentran, de cómo les tratan, cómo viven, que ilusiones tienen), es cierto que este ritmo de vida estresado que llevamos, deja poco margen de actuación, pero habría que preguntarse porque dejamos que esto pase, y si no nos comportaríamos diferente si fueran nuestros hijos/as, en lugar de nuestros padres y abuelos. Si multiplicamos el número de plazas ocupadas, por 2 que serían los hijos, nos daría la cantidad de 733.266 personas, y si fuera por 4 serian 1.466.532 personas. ¿Cómo puede ser que toda esta gente, no se haya organizado para impedir que sus padres y abuelos, no hubieran tenido que pasar por esto? Solo lo apunto como reflexión colectiva, d- Pero culpables realmente somos todos y todas, lo es la sociedad en su conjunto. Sabemos, no solo que otro mundo es posible, sino que estamos obligados a que sea posible, no nos queda otro remedio. Cuando se ha llegado a este grado de degradación moral, en que priman los intereses económicos más que la vida de las personas; cuando nuestro planeta sabemos que está siendo gravemente amenazado por este ritmo de consumo brutal al que se le está sometiendo, no nos queda otra que derribar por siempre este sistema. Tenemos una buena ocasión para ello, solo hemos de saber aprovecharla, porque si no lo hacemos, lo que sí es más que seguro, es que la humanidad sufrirá nuevas pandemias y nuevos retos, y cada vez serán más terribles y más difíciles de superar.

Barcelona, abril de 2020
Domiciano Sandoval

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