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No somos turistas, somos EMIGRANTES

Ante el anuncio de estar en posesión de test de PCR negativo para entrar en el país y velar así por un “turismo seguro”, tal y como afrima el Gobierno de España, Marea Granate reclama la gratuidad de las PCR para los emigrantes españoles o sus familiares que van a visitarlos, sobre todo, preveiendo el aumento de retornados con motivo de las fechas navideñas. 

Fuente: Marea Granate

Marea Granate exige que se facilite el acceso a las PCR y su gratuidad para la emigración española y los residentes en España 

Los emigrantes no somos turistas. Somos conscientes de la gravedad de la situación epidemiológica y asumimos las medidas para limitar la expansión de virus, como la exigencia de PCR negativa al entrar al país. Nos sentimos, sin embargo, abandonados y ninguneados por las instituciones españolas, que hablan de “turismo seguro” al imponer esta medida, ignorando al colectivo migrante. En muchos países es difícil o imposible realizar la prueba con tan poca antelación; en otros es además necesario pagar cantidades inasumibles para muchas personas. Esta medida se convierte así en un cierre de fronteras encubierto de cara al retorno navideño, provocando que éste sea un artículo de lujo accesible solo a quienes puedan permitírselo. Nuestra demanda es que, en el caso de visitas familiares, se garantice la posibilidad de realizar PCR de forma gratuita a la llegada a territorio español a aquellas personas que, por motivos logísticos o económicos, no pudieron realizarse el test en su país de residencia o de residencia del familiar migrado con el que han ido a reunirse.

El pasado día 11 de noviembre el Gobierno español anunciaba la necesidad de que los viajeros internacionales tengan que acreditar un test Covid de PCR negativo en las 72h previas a su desplazamiento para poder entrar en territorio español. La medida, que entrará en vigor el próximo día 23 de noviembre, se aplicará solo a viajes en avión o en barco; se exigirá además que el resultado de la prueba esté escrito en castellano o inglés. Acto seguido, la ministra de Exteriores Arancha González Laya precisó que quienes no muestren dicha prueba al llegar a España serán sancionados con multas de hasta 6000€. 

Difícil retorno a casa por Navidad 

Desde la emigración española somos sensibles a la situación sanitaria global y en particular a la de nuestro país, entendiendo las precauciones y medidas adicionales. No obstante, el anuncio cae como un “jarro de agua fría” al ver cómo, frente a un eventual retorno en Navidad, se nos exigen requisitos sin la más mínima reflexión sobre su viabilidad ni sus costes, sin dar ninguna facilidad alternativa y bajo amenaza de una multa desorbitada. En muchos de nuestros países de acogida la PCR se efectúa en casos muy concretos bajo prescripción médica, y lo contrario lleva asociados costes inasumibles para una mayoría de nosotros (es el caso por ejemplo de Irlanda, donde realizarse un test por cuenta propia cuesta entre 150-200€, o Dinamarca, donde cuesta 350€). Además, los retrasos en la obtención de resultados y el previsible colapso de los laboratorios si dicha medida se extiende a nivel europeo hará imposible el desplazamiento para gran parte de la emigración. 

Nos encontramos, pues, ante un cierre de fronteras encubierto que segregará económicamente a quienes puedan acceder al país(solo los emigrantes más pudientes podrán asumir costes de pruebas para ellos y/o sus familias). La medida sanitaria impuesta, además, carga sobre la responsabilidad del individuo el acceso a una prueba clínica impuesta como política sanitaria pública en un margen de tiempo muy corto. La exigencia además del certificado en una determinada lengua añade aún más dificultades al proceso.  

Cabe destacar que al día siguiente del anuncio de dicha medida, la ministra de Exteriores se apresuró a hablar al respecto sobre el “turismo seguro”. Que una ministra de Exteriores evite mencionar que hay 2,5 millones de españoles residiendo en el exterior y que serán quienes quieran mayoritariamente desplazarse en las próximas fechas, con motivo de las vacaciones de navidad, nos parece de enorme gravedad. La mención expresa al turismo que entra por vía aérea ignorando a la emigración nos lleva a preguntarnos si esto no es un movimiento más en la batalla política entre gobiernos central y autonómicos. Cabe decir, además, que durante la pandemia las medidas contemplando nuestra situación han sido nulas, y gran parte de la emigración sigue excluida del derecho a la salud -al igual que gran parte del colectivo migrante residente en el Estado español-, a pesar de la crítica situación sanitaria y de la promesa de universalidad de la sanidad del pacto de gobierno.  

Reivindicamos 

Desde Marea Granate pedimos al Gobierno que garantice el acceso a las pruebas, así como su gratuidad, a los emigrantes españoles y a los residentes en territorio español que no puedan acreditar la PCR exigida, sin penalización ni multa ninguna. Las medidas sanitarias extremas (y ésta lo es) deben garantizar la accesibilidad de las mismas a toda la población en igualdad de condiciones.  

No somos turistas, somos emigrantes. Muchos de nosotros hemos tenido un cuidado extremo en esta pandemia, cancelando viajes y posponiendo vacaciones; muchos no viajaremos por esto mismo próximamente, cuidando por nuestras familias y amistades a pesar de la enorme distancia que soportamos ya como emigrantes. Muchos de nosotros somos, además, parte de esos trabajadores esenciales que tanta falta hacen ahora en nuestro país, expulsado por años de recortes y maltrato de nuestras condiciones laborales. La salud debe ser un derecho universal, y la sanidad un sistema público, garantista e igualitario: aplicar este enfoque en cada medida y política sanitaria en estos tiempos debe ser una obligación de nuestros gobiernos y administraciones.  

Alkarama, Mujeres Palestinas y los acuerdos de Oslo

El 31 de octubre y 1 de noviembre de 1991 se iniciaron los “Acuerdos de paz de Madrid”, predecesores de los “Acuerdos de Oslo”. Han pasado ya 29 años desde aquel momento, y Palestina sigue sufriendo las consecuencias de la Nakba o “catástrofe” de 1948. La paz que parecía que iban a traer dichos acuerdos se convirtieron en una maldición para el pueblo palestino, pues nada de lo estipulado en estos documentos se cumplió por parte de la potencia ocupante. El ente sionista tradujo y utilizó el “proceso de paz” como una herramienta para afianzar, legitimar y continuar con las políticas de ocupación.

 

Fuente: Alkarama

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El inventado “Estado de Israel” aprovechó la posición internacional que le otorgaron los “Acuerdos de Paz” para reforzar y establecer relaciones con países con los que antes no tenía relación. Por ejemplo, Jordania firmó con el ente sionista un acuerdo de paz en 1994, siendo el país vecino de Palestina, uno de los países del mundo con más población refugiada palestina, y cuya cuestión, primordial en su agenda social y política (de Palestina), no se ha resuelto aún.

Como consecuencia, la política de hechos consumados del ficticio estado israelí se ha reforzado en todos los ámbitos.

En el plano económico, a través del muro de apartheid y las tasas arancelarias tan elevadas que este impone a Cisjordania. Además, del feroz bloqueo por mar, tierra y aire impuesto a la Franja de Gaza desde hace más de 13 años.

En cuanto al plano militar, pues las fuerzas de ocupación apenas se han retirado de Palestina. Los soldados de ocupación israelíes asesinan arbitrariamente a civiles palestinos. Uno de los casos más sonados y recientes ocurrió en el mes de mayo, cuando el ejercito sionista disparó a un joven autista, Iyad Hallaq, de tan solo 23 años de edad, cuando este iba a la escuela cerca de su casa en Jerusalén Este. Por tanto, el uso de la fuerza de manera totalmente desproporcionada, tanto en este caso, como en muchos otros, continúa. Otro ejemplo lo podemos ver en las protestas pacíficas denominadas “La Gran Marcha del Retorno”, que tuvieron lugar en la Franja de Gaza desde el día de la tierra, el 30 de marzo de 2018, y que duraron hasta que comenzó la pandemia. Han sido cientos los heridos, civiles (reiteramos: se manifestaban de forma pacífica) que reivindicaban sus derechos, reconocidos por el derecho internacional y recogidos en la resoluciones y disposiciones remitidas por las Naciones Unidas, como el Derecho al Retorno de los y las refugiadas palestinas -Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU)-, el fin del bloqueo a Gaza y el fin de la ocupación.

En la misma línea, en cuanto al plano territorial, los asentamientos han aumentado considerablemente desde 1972. Ese año, el número total de colonos en Cisjordania y Gaza era de 1.500 y el número de ocupantes en Jerusalén Este era de 6.900. Sorprendentemente, después del inicio de las negociaciones de paz en Madrid del 91 -para ser exactos, en el año 1993- se llegó a la cifra de 109.784 colonos en Cisjordania y Gaza y a 141.000 en Jerusalén Este.

Según este gráfico recogido por la organización “Peace now”, el número de colonos en Palestina en el año 2018 fue de 427.800. Los asentamientos -ilegales desde cualquier punto de vista lógico, incluso el internacional-, suponen una barrera para establecer una paz duradera en Palestina y toda la región de Oriente Medio. La ONU ha instado en numerosas ocasiones a la potencia ocupante a detener estas políticas de asentamientos en la ocupada Cisjordania. Hace tan solo unas semanas, la administración sionista anunció el adelanto de planes de construcción de asentamientos para casi 5.000 nuevas unidades en tierra palestina. La organización BTselem (2016) hablaba de entre 690.000 y 750.000 colonos israelíes viviendo en al menos 250 asentamientos en Cisjordania ocupada y Jerusalén Este. “Toda construcción de asentamientos es ilegal según el derecho internacional, y la ONU sostiene que es una barrera importante para el establecimiento de la paz” dijo el coordinador especial de la ONU para el conflicto israelí-palestino, Nikolai Mladenov. Alkarama -Movimiento de mujeres palestinas-, las diversas organizaciones palestinas y de derechos humanos, ni siquiera contemplan la posibilidad de que se trate de un conflicto, pues se trata claramente de una ocupación y un sistema de apartheid, de dominación, en la que Palestina es la víctima. Por tanto, no podemos poner en la misma línea a la víctima y al verdugo, al ocupado y al ocupante. La fuerza y desproporcionalidad en los actos por parte de la Potencia ocupante, está muy por encima para que podamos hablar siquiera de conflicto. El movimiento sionista, desde sus inicios, con la Declaración de Balfour, intenta crear una serie de mitos para que se hable en términos de conflicto y tapar que se tarta un régimen de apartheid.

El plano medioambiental es otro de los ámbitos que se ha visto vulnerado más y más desde el “proceso de paz”, debido a las políticas de limpieza étnica del sionismo. La sustitución de árboles endémicos como el olivo, por pinos -para la industria forestal israelí y para despojar a los palestinos de su identidad, pues el olivo es símbolo nacional del pueblo palestino- o el robo de agua a Palestina, afecta irremediablemente al pueblo palestino y al medioambiente. Mientras un palestino promedio consume 83 litros de agua al día -a pesar de que la OMS ha establecido un mínimo de 100 litros para consumo diario- un colono israelí consume 400 litros e incluso más. Un Palestino del sur, consume tan solo 23 litros. En Gaza, la situación es devastadora, la proporción de agua es de tan solo de 22 litros por día, ya que el 97% del acuífero costero no es apto para uso humano.

Por otro lado, en el plano cultural, la ocupación sigue usurpando la identidad al pueblo palestino, y negando su existencia. La humillación, las vejaciones, la deshumanización del pueblo palestino, en general, son constante. Incluso los derechos de la población indígena palestina que viven en territorios palestinos ocupados en 1948 no son los mismos que el que tienen los ocupantes. Por ejemplo, el dabke, arte y danza popular palestino, está siendo usurpado por el ente sionista, haciendo creer que este es parte de su cultura. Ocupan la vestimenta autóctona, desfilando en pasarelas internacionales de moda, como si fuese propia de la “cultura israelí”. A pesar, de que estos no tienen una idiosincrasia autóctona, ya que se conforman principalmente por judíos provenientes de Europa, sin tener nada en común, nada más que la religión. Alejados de lo que significa Medio Oriente y su cultura árabe.

Lo mismo ocurre con el pañuelo palestino o Kuffiyeh, también parte de la resistencia palestina mucho antes del establecimiento del estado sionista. Estos han intendado apropiarse también de esta prenda.

Por último, y no por ello menos importante, en el plano social y político, la ocupación ha exacerbado la crítica situación del pueblo palestino. En cuanto al género, se ha instrumentalizado la figura de la mujer palestina para impartir el miedo y el control a las familias y a la sociedad palestinas. Han sido muchas las mujeres, que han muerto en controles o check point, puesto que las autoridades sionistas no les han permitido cruzar dicho control y así poder llegar al hospital. Además, gran porcentaje de la población palestina ha pasado por las cárceles sionistas -entre esta mujeres y niños-, han sido arrestados o detenidos de manera arbitraria -mediante la política de detención administrativa, sin cargos ni juicios-, sin saber el tiempo que pueden llegar a estar detenidos. La joven palestina, Ahed Tamimi, con tan solo 16 años, estuvo en prisión por abofetear a un soldado que había anteriormente disparado en la cara a un primo suyo menor de edad también y que querían registrar su casa. Jalida Jarrar, diputada palestina, también fue arrestada por las fuerzas de ocupación por su activismo político, por resistir a la ocupación. Fue “enjuiciada” por el tribunal sionista sin ningún tipo de testimonio audiovisual, por lo que no queda constancia alguna, ni prueba de lo que pasó en el “juicio”. Pocos meses después de que Khalida, fuese puesta en libertad, volviendo a dar clases en la Universidad de Birzeit, volvió a ser detenida. La única acusación que se le hace a Jarrar es la de ser la responsable de asuntos políticos del Frente de Liberación Popular de Palestina.

Todo ello nos indica que los Acuerdos de Oslo y el “proceso de paz” con el que se le vinculaba, está inerte. No ha habido ningún tipo de proceso hacia la paz, sino al contrario, una regresión acelerada que refuerza la ocupación y el apartheid por parte de la Potencia ocupante hacia Palestina. Esto ha desembocado en la resistencia continua del pueblo palestino y a la negativa de continuar con ningún tipo de acuerdo de este tipo, que reduce considerablemente los derechos del pueblo palestino y no pone fin a más de 71 años de sufrimiento. Estos “acuerdos” solo han llevado a más sufrimiento. Lo que está claro es que el primer paso para que haya algún tipo de paz es que el ente sionista reconozca las atrocidades cometidas desde 1948 hasta la actualidad, que cumpla con el derecho internacional, el derecho al retorno, el fin del bloqueo a Gaza y la ocupación. Los nuevos Planes de anexión israelíes mediadas por la administración Trump, tratan de continuar con la anexión del territorio palestino, lo que demuestra que la única paz que el régimen de apartheid israelí quiere es una pieza más del puzzle, de Palestina. Estos planes los están utilizando para reposicionarse en el plano internacional y continuar creando y afianzando lazos con otros países árabes con los que antes no había ninguna relación, lo que se traduce en la complicidad de las políticas de ocupación israelíes, mencionadas a lo largo de este artículo contra Palestina.

Contra la reapertura del CIE de Aluche

La presencia de una institución represiva que atenta contra los derechos humanos, como el CIE, en un inmueble que perteneció a una cárcel emblemática de la dictadura constituye un cruel sarcasmo histórico y una afrenta antidemocrática para la sociedad madrileña…

El cierre de los aeropuertos provocado por la pandemia de la Covid-19, hizo que el Ministerio del Interior adoptara la acertada decisión de cerrar los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) del territorio nacional, al no poderse realizar las extradiciones en el tiempo estipulado.

Fuente: Lo Que Somos

Imagen: JuanJo Martín. CIE Aluche

En los CIEs se priva de libertad, hasta 60 días, a personas que no han cometido delito alguno, que tan sólo carecen de los papeles de residencia. Siempre hemos considerado que se trata de un encarcelamiento injusto, sin mediar juicio ni sentencia, con menos derechos de los que tienen las personas presas en las cárceles convencionales. Su única función es la de constituir una amenaza represiva a la inmigración irregular, pero que no llega a afectar ni al 1 por 1.000 de las personas “sin papeles”, criminalizando así a la población migrante y fomentando indirectamente la xenofobia. Además, han sido abundantes las denuncias de malos tratos en estos centros.

 

Por ello pensábamos que el cierre decretado en primavera era una magnífica oportunidad para replantear la existencia y función de estos centros en un estado democrático. Sin embargo, tras la reapertura del CIE de Canarias, el pasado 5 de octubre hemos conocido la noticia de la reapertura del CIE de Carabanchel (llamado de Aluche). Consideramos que esta decisión, además de mantener la injusticia de las detenciones, constituye una irresponsabilidad en la actual situación de rebrote de la pandemia, lo que puede afectar gravemente a la salud de las personas detenidas, sus familiares y el personal que las atiende.

El caso del CIE de Carabanchel nos afecta más directamente, al ocupar el antiguo hospital penitenciario de lo que fue la Cárcel de Carabanchel, en cuyos terrenos se lleva reclamando desde hace 20 años, además de los equipamientos sociales, la creación de un Centro de la Memoria de dicho centro penitenciario, símbolo de la represión franquista y la resistencia contra dicho régimen. La presencia de una institución represiva que atenta contra los derechos humanos, como el CIE, en un inmueble que perteneció a una cárcel emblemática de la dictadura constituye un cruel sarcasmo histórico y una afrenta antidemocrática para la sociedad madrileña.

Por todo ello, las entidades y personas abajo firmantes

Exigimos:
– El cierre inmediato y definitivo del CIE de Aluche (Carabanchel) y de los demás que hayan podido reabrir últimamente.
– Se inicien los trabajos para la creación de un Centro de la Memoria de la Cárcel de Carabanchel.

Madrid, 13 de octubre de 2020

PRIMERAS FIRMAS de colectivos:

Plataforma por un centro de la memoria de la cárcel de Carabanchel, La Comuna-presxs del franquismo, Plataforma contra la impunidad del franquismo, Foro por la Memoria de Madrid, Asociación de familiares de la fosa 115 del cementerio de Paterna, Mesa de Democracia Participativa, Laicismo, Transparencia y Memoria Histórica del Foro Local de Carabanchel, Asociación Mesa de Memoria Histórica del distrito de Latina, Asociación Andaluza de Víctimas de la Transición, Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), Asociación Vecinal de Lucero, Coordinadora Vecinal de Latina (COVELA), Asociación Vecinal de Carabanchel Alto, Asociación Vecinal Casco Antiguo de Carabanchel Bajo, Federación local de asociaciones vecinales de Leganés, Asociación Vecinal de Zarzaquemada, Asociación Vecinal La Flor, Mesa del árbol de Carabanchel, Asociación de Mujeres de Carabanchel Alto, Asociación cultural Casa del Barrio de Carabanchel, Confederación General del Trabajado (CGT), Partido Comunista de Madrid (PCM), Izquierda Unida Madrid, Área Memoria Democrática IU Madrid, Red Roja

 

Si quieres puedes enviar tu apoyo al comunicado, de manera individual o colectiva, al comunicado a la dirección: centromemoriacarabanchel@gmail.com

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Díaz Ayuso culpa de los contagios en Madrid al «MODO DE VIDA» DE LOS MIGRANTES

Las declaraciones de Díaz Ayuso se producen después de que este lunes negara que exista racismo poniendo como ejemplo precisamente una agresión a una pareja en el Metro de Madrid.

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso ha defendido este martes que los contagios en Madrid que se están registrando en mayor medida en el sur de Madrid se están produciendo, «entre otras cosas, por el modo de vida que tiene nuestra inmigración en Madrid» y «también «por la densidad de población de esos municipios». «Es una forma de vivir en Madrid, claro que sí», ha insistido la presidenta madrileña.

Fuente: Poder Migrante

¿Nos ayudas a luchar contra el racismo?

En otras noticias, te contamos que el gobierno de España cierra la puerta a acoger refugiados de Moria. Nos indigna muchísimo la respuesta del gobierno de Pedro Sánchez que ni siquiera ha querido formar parte de la lista de países dispuestos a acoger a 400 niños y niñas de Moria que malviven en condiciones muy precarias.

Esta semana también ha sido noticia la agresión racista de tres menores que escupieron e insultaron a una pareja de migrantes en el Metro de Madrid. No se hubiera sabido nada si no es que afortunadamente fue grabado en vídeo. Pues bien, a pesar del evidente y desagradable episodio, siguen en libertad sin ninguna medida cautelar.

La presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso ha salido a negar que fuera racismo, aún cuando una de las agresoras se reafirma en otro vídeo en el que confiesa que es racista y mucho.

Hablando de Díaz Ayuso, luego de excusar a las racistas, va y dice que el aumento de los contagios en Madrid ¡son culpa del «modo de vida» de los migrantes! Asi, sin despeinarse. 

Este argumento racista es calcado al del locutor de extrema derecha Federico Jiménez Losantos, que afirmó en su programa de radio que los migrantes tienen «costumbres muy poco higiénicas para la pandemia» porque «salen mucho a la calle, bailotean. No nos podemos ir de fiesta con la gallina peruana fantástica al Retiro».

Ya les están respondiendo muchas personas migrantes, como por ejemplo Eduardo López-Collazo, migrante científico, que escribió una carta abierta que puedes leer en este enlace.

También colectivos peruanos en Madrid y otros colectivos de personas migrantes están recabando firmas para pedir la dimisión de Isabel Diaz Ayuso por sus expresiones racistas. Puedes sumarte como colectivo o individualmente en este enlace.

Y hasta aquí nuestro informe de esta semana. ¡Que pases buen finde!

Frente al racismo, Poder Migrante

Díaz Ayuso niega racismo en la agresión en el Metro de Madrid

Las declaraciones de la presidenta madrileña Díaz Ayuso se producen después de que este lunes negara que exista racismo en Madrid contra la comunidad migrante poniendo como ejemplo precisamente una agresión racista a una pareja en el Metro de Madrid. La dirigente popular acabó achacando esta violencia a las «drogas» y a la adicción a las nuevas tecnologías y no al racismo.

 

Trece mil personas, entre ellas 4.000 ninas y niños, lo perdieron todo en Moira

Esta semana nuestras miradas están puestas en Moria. Tenemos que hacer presión social para que España cumpla sus compromisos de acogida cuanto antes.

Fuente:Poder Migrante

Esta semana, sin ninguna duda, nuestras miradas están puestas en Moria. El campo de refugiados de Moria en la isla de Lesbos, que alberga a cerca de 13.000 personas, ha quedado prácticamente destruido en un devastador incendio. Ya van por su tercera noche durmiendo al raso, sin alimentos ni agua. Nos preocupa por el futuro de las miles de personas afectadas, incluyendo más de 4.000 menores, de los que unos 400 no están a cargo de ningún adulto.

Lo que ha ocurrido en Moria es consecuencia directa de las políticas migratorias de la UE y España debe iniciar los trámites necesarios para cumplir con sus compromisos de acogida cuanto antes. Tenemos que hacer presión social para que cumpla.

En otro orden de cosas, hemos conocido la noticia de una trabajadora del hogar en Granada que denunció una estafa a la policía y, en lugar de protegerla, le abrieron un expediente de expulsión por su situación administrativa. No es la primera vez que se dan estas situaciones. Las personas migrantes no podemos acudir a la justicia sin miedo a terminar deportadas por nuestra situación administrativa.

Por otro lado, te contamos la magnífica noticia que Idrissa Gueye ha sido absuelto. Idrissa había denunciado el racismo institucional en Zaragoza y por ejercer su libertad de expresión fue denunciado por el sindicado de funcionarios de la ciudad que pedían dos años de cárcel para Idrissa Gueye y multas por más de 15 mil euros. Es una importante noticia porque muestra cómo se utilizan las instituciones para callar a quienes alcen la voz para denunciar el racismo institucional vigente en ellas.

En otra noticia positiva te hemos contado que, por fin, solicitantes de asilo podrán obtener autorización de residencia sin renunciar a sus derechos. Y es que el anterior procedimiento obligaba a muchos a renunciar a la solicitud de asilo e incluso al derecho a ser reconocidos como refugiados.

No podemos terminar este resumen sin destacar el rapapolvo épico que Fatima Hamed Hossain, portavoz de Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) de Ceuta ha dado al partido del odio. En él desmantela con exquisita elegancia uno a uno los repetitivos discursos y falacias xenófobas que los racistas repiten como mantra para despreciar a las personas migrantes, especialmente musulmanas. Sencillamente imperdible.

Y hasta aquí nos quedamos. No sin antes decirte que seguimos trabajando más herramientas y contenidos. Próximamente tendrás novedades. ¡Nos encantaría saber tus sugerencias para mejorar!

Recuerda también que puedes enviar tus comunicados, artículos o eventos si quieres darles difusión en nuestra página y redes. Nosotrxs nos encargamos del resto. 

Frente al racismo, Poder Migrante

No Puedo Respirar: Las Calles de Madrid contra el Racismo Institucional

En la mañana del 7 de junio, frente a la embajada de EEUU en la Calle Serrano (Barrio de Salamanca) se concentraron miles de personas en contra del racismo. Tan sólo un par de semanas antes hubo otra serie de protestas en la “milla de oro” de Madrid más relacionadas con los privilegios de clase donde el mensaje si era de odio. De manera ejemplar la concentración que acabó en manifestación hasta Sol ha dado la respuesta:

Madrid Será la tumba del Racismo

“No Puedo Respirar”: Las Calles Del Centro De Madrid Contra El Racismo.

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