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Emergencia ecosocial 2020

¿Qué podemos esperar? ¿Qué podemos hacer? ¿Qué futuro queremos?

Vivimos en la actualidad momentos difíciles por la pandemia que nos afecta, en la que la crisis sanitaria y el parón de la economía que a tantos nos agobia dejan en un lugar secundario, pero no menos importante, la situación de emergencia medioambiental que también vivimos, en la que no se percibe como urgente atender el cambio climático y el deterioro de nuestro entorno, cuando en realidad todos ellos son fenómenos que van unidos, y sumados dan lugar a una emergencia ecosocial:

Carlos G. Vallecillos: Recíclate 2020

“La pandemia que nos azota tiene su origen fundamental en la rotura de todos los equilibrios, en la falta de previsión y en modos de vida que desprecian las limitaciones naturales”

“¿No será que hemos vuelto al ritmo de vida normal? ¿Que el virus no es el trastorno de la norma, sino que, por el contrario, lo anormal era el frenético mundo anterior al virus? Al fin y al cabo, el virus nos ha recordado (…) que no estamos separados del mundo por nuestra ‘humanidad’ y excepcionalidad, sino que el mundo es una especie de inmensa red en la que permanecemos unidos a otros seres” (Olga Tokarczuk).

Desde 1972 se ha venido alertando sucesivamente de los límites al crecimiento que el desarrollo económico sin regulación ha producido, poniendo por delante de la protección de la vida la lógica del beneficio económico de unos pocos, aumentando con ello la desigualdad entre países y regiones del mundo, ocultando los efectos del consumo masivo de combustibles fósiles y sus emisiones de gases de efecto invernadero, que ya alteran sin remedio nuestra actividad y calidad de vida.

La comunidad científica ha ido resaltando muchos de los cambios que se podían producir en el planeta. Numerosos expertos en España y fuera de ella urgen a los Gobiernos —central, autonómico y local—, a que se tomen medidas para frenar el deterioro, prever y reorientar las actividades económicas a los recursos disponibles, limitar y frenar a aquellos que lo sacrifican todo con tal de ganar dinero.

¿Qué podemos hacer? Nosotros como ciudadanos y vecinos también tenemos que tener nuestra visión responsable sobre cómo actuar ante esta realidad.

¿Cómo? Proponemos diez medidas al alcance de nuestras posibilidades, orientadas al desarrollo de una economía verde y circular, de recuperación, centrada en los cuidados de las personas y el medio, con una mentalidad menos codiciosa.

“Se requieren cambios en los estilos de vida, en las dinámicas de consumo. La clave es aprender a vivir bien con menos materiales, energía, agua, bienes de la tierra y aprender a compartirlos” (Yayo Herrero).

Es necesario que nos reciclemos, que tú, persona joven o adulta, tomes conciencia, que colabores y actúes en la medida de tus posibilidades; porque, si queremos, otro mundo es posible.

Ante el reto de la emergencia climática

Posibilidades de acción individual

  1. 1. Reduce tu consumo energético y potencia el uso de energías renovables limpias (solar, fotovoltaica, biomasa, eólica y geotérmica).
  2. 2. Disminuye tu consumo de agua, recicla el agua de la ducha y otras para el riego de las plantas y otros usos. Utiliza adecuadamente los servicios, no arrojes toallitas ni desperdicios.
  3. 3. Efectúa un consumo responsable de comida de origen animal (carnes, lácteos, pescados) por su fuerte impacto ambiental, y usa los comercios de proximidad que sostienen el empleo autónomo y la pequeña empresa.
  4. 4. Cambia tu idea de movilidad. Emplea el transporte público en tus viajes (autobús, metro y tren) y considera otros medios como caminar, la bicicleta o el patín eléctrico.
  5. 5. Reduce el consumo de plásticos en general, y en especial de un solo uso, reutilizando los envases en establecimientos de venta a granel.
  6. 6. Separa mejor para reciclar la basura, exige un mayor aprovechamiento de ella.
  7. 7. Fomenta el equilibro ecológico en la ciudad luchando por mantener y agrandar las superficies dedicadas a espacios verdes y huertos urbanos ante la política del cemento.
  8. 8. Lucha por la depuración de las aguas que van a los ríos y al mar, sobre todo las de vertidos industriales, exigiendo el informe de impacto ambiental a aquellas empresas que puedan alterar el medio ambiente.
  9. 9. Protege la fauna y su entorno, promueve el respeto animal ante el maltrato. La biodiversidad es el mejor escudo contra las pandemias.
  10. 10. Apuesta por la formación y la ocupación en empleos verdes, de gran proyección de futuro, relacionados con todo lo anterior. La economía social, cooperativa y ética viene a superar el modelo competitivo y depredador con las personas y el medio.

 

Otro mundo es posible, luchemos todos y todas por cambiarlo.

¡Participa! Colabora con la Coordinadora de Vicálvaro-Moratalaz por la Emergencia Climática “RecíclaTE”: coordinadora.reciclate2020@gmail.com

La miseria de las ‘no contributivas’: ¿tiene precio la dignidad?

Las pensiones están de moda. Y las ha puesto de moda el tan traído y llevado Pacto de Toledo. Sospechamos, y nos tememos que no vamos desencaminados, que ha sido una maniobra de distracción para hacer sombra a otras decisiones gubernamentales “con más enjundia”. De otro modo no se entiende la urgencia de reanudar unas reuniones estancadas desde hace cuatro años (exceptuando un pequeño amago del pasado año). Seguimos cuestionándonos la ventaja o la utilidad que este pacto tiene para la ciudadanía, y concretamente para la ciudadanía pensionista (presente y futura), grupo social víctima perpetua de sus recomendaciones.

Comisión de Pensiones UPLA LA UNIÓN

Pensiones no contributivas, nunca por debajo del umbral de la pobreza, petición que hacemos extensiva al resto de los subsidios

Imagen: Thito

Ya prácticamente nadie duda de que dicha comisión nació para acabar con el sistema de pensiones y dar entrada a nuevos sistemas privados. La velocidad en que uno desaparezca y los otros se hagan con el control dependerá, más que de la tendencia del Gobierno correspondiente, de la resistencia que oponga el colectivo pensionista en las calles y frente a las Instituciones.

 

Y, por lo que nos consta, esto no va a parar, porque, como reza su slogan preferido: gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden.

Pero, ¿de qué pensiones hablamos? Aquí existe un cierto despiste, incluso entre los propios pensionistas. Como pensión solamente existe la contributiva, es decir, la prestación económica que se incluye dentro de las acciones protectoras que lleva a cabo la Administración como parte del Régimen General y de los Regímenes Especiales de la Seguridad Social.

Y como tales pensiones contributivas están:

  • — Por jubilación: para tener derecho a ella necesitas un periodo mínimo de cotización y haber llegado a la edad establecida. Estas dos condiciones han ido endureciéndose con cada nueva reforma (las lesivas del 2011 y 2013 son las que se está pidiendo que sean derogadas de manera inmediata)
  • — Por Incapacidad permanente: es aquella que se percibe cuando una persona ya no va a poder trabajar por causa de una enfermedad o accidente. Dependiendo de si la incapacidad es permanente, permanente total, absoluta o gran invalidez, esta pensión varía notablemente.
  • — Por fallecimiento: es la pensión que corresponde en caso de viudedad u orfandad.

Las pensiones no contributivas no son pensiones. No dejan de ser un subsidio más, de la misma manera que lo son todas las que actualmente están vigentes, dependientes de las CC AA, de los servicios sociales de los ayuntamientos, etcétera.

Las primeras, las contributivas, son el resultado de un derecho adquirido tras una vida laboral de mayor o menor duración, pero siempre se calculan en base a lo aportado por el trabajador.

Las segundas dependen de “la generosidad” de las entidades encargadas de legislar y administrar esas ayudas públicas.

Pues bien, nos vamos a centrar en estas últimas, para llamar la atención sobre sus míseras cuantías. Cuantías que no permiten, siquiera, cubrir las necesidades básicas de las personas “merecedoras” de las mismas. A las que acceden tras demostrar, fehacientemente, una situación económica paupérrima (aprovechamos para reiterar nuestra mayor repulsa a lo denigrantes que pueden resultar, unido a la situación de precariedad, los trámites por los que hay que pasar para obtener esa pensión de la que hablamos).Denunciamos una violencia institucional soterrada y constante en estos procesos.

De hecho, el Comité Europeo de Derechos Sociales ha reclamado a España que las rentas mínimas deben estar situadas por encima del umbral de pobreza. Reclamación a la que sigue sin responder.

Por lo tanto, ya sin irnos más allá y hablar de las recomendaciones de la Carta Social Europea, reclamamos que esas pensiones no contributivas tengan una cuantía mínima por encima del importe que corresponda al actual umbral de la pobreza, y según los últimos datos el umbral de pobreza en España en 2019 fue de 9.009 euros por persona. Es decir, ninguna pensión no contributiva ha de ser inferior a 750,75 euros mensuales. Cantidad que ha de ser respetada para todo tipo de ayuda, no solamente para las (mal llamadas) pensiones no contributivas.

Por lo tanto, centramos nuestra reivindicación en este punto y en este importe: pensiones no contributivas, nunca por debajo del umbral de la pobreza. Petición que hacemos extensiva a todos y a cada uno del resto de los subsidios y ayudas que actualmente existen, tanto a nivel nacional como de comunidades autónomas.

Hablar de las recomendaciones de la Carta Social Europea (ésa que España todavía no ha ratificado) lo dejamos para otro día).

Porque es necesario denunciar lo injusto, la no equidad, la discriminación (tanto positiva como negativa).

 

El Número TRES de Madrid en Acción ya está en las calles

Hola compas:

 

Os escribimos con la alegría de tener ya el tercer número de Madrid en Acción en la calle, repleto de información y contenidos aportados por movimientos sociales de la Comunidad de Madrid. Hemos ido sacando números en la medida que las circunstancias lo han ido permitiendo, pero mantenemos la intención de que el periódico tenga una periodicidad mensual, de manera que se pueda hacer un seguimiento y actualización de las noticias y movilizaciones lo más cercano y actualizado posible, ajustando la tirada y la distribución. Por ello, os invitamos a que nos enviéis contenidos con esta premisa. En cualquier caso, si debido a restricciones sanitarias hubiese que posponer la salida, esos contenidos no se desaprovecharían, ya que serían publicados en nuestra web y compartidos en nuestras redes sociales.

 

Aunque el proyecto se fundamente en un medio impreso, estamos potenciando nuestras web y redes para complementarlo, no sólo difundiendo la versión digital del periódico, sino también contenido extra que, por su inmediatez o por motivos de espacio, no se haya podido incluir en el periódico.

 

Os recordamos que otra manera de colaborar con este proyecto común es mantener, en los espacios virtuales de nuestros colectivos, un enlace a nuestra web y a la versión en formato pdf de cada número del periódico. Madrid en Acción es una herramienta que nos sirve para potenciar nuestra presencia y actividades, y por lo tanto, debemos compartirlas facilitando puntualmente la información a: web@madridenaccion.org

 

Las actuales circunstancias complican la distribución del periódico y exigen un mayor esfuerzo. Para optimizarlo, sería una buena idea que nos hagáis llegar, en su caso,vuestros puntos o espacios de distribución, de los cuales se hará un listado que se publicará en todos nuestros medios.

 

Contamos con que el Número 4 salga a mediados de diciembre y, para ello, os notificaremos las fechas de recepción de textos, pedido de bonos y salida del periódico. Si surgiera algún imprevisto, os lo comunicaremos.

 

¡Seguimos!

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Ley Mordaza: Una nueva oportunidad para maquillarla o para acabar con ella

Una vez más comienza un nuevo proceso de reforma de la Ley Mordaza. Es algo que nos suena al Día de la Marmota, a algo que ya vivimos, que acabó quedando en nada mientras decenas de miles de multas se imponían en un contexto de clara arbitrariedad y con los colectivos sociales que defienden nuestros derechos en el punto de mira.

Esta ley le encanta a quien se encuentre en el Gobierno porque es implacable contra quienes cuestionan sus decisiones políticas

Fuente: #NoSomosDelito

Este otoño ha comenzado con la aprobación de la tramitación de la reforma de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, bien conocida como Ley Mordaza por su enorme capacidad de generar inseguridad ciudadana a la hora de ejercer nuestros derechos a la libertad de expresión, manifestación e información.

Mientras que públicamente este Gobierno con el PSOE a la cabeza reitera una y otra vez que la Ley Mordaza es mala y que hay que acabar con ella, la aplica a destajo, y en los últimos tiempos más que nunca, cebándose a sanciones sobre la población aplicando precisamente uno de los artículos más criticados de dicha ley. Se trata del artículo que hace referencia a la desobediencia a la autoridad, según el criterio del policía de turno, y, como es característico de esta ley, sin que tenga que mediar juez alguno a la hora de imponer la multa.

Esto es, gracias a la Ley Mordaza, la multa te la comes, y luego ya si eso pelea por tu cuenta que te la quiten. Se invierte así la carga de la prueba y será la persona sancionada la que tendrá que demostrar su inocencia. Al carajo el principio de in dubio pro reo, que esto es la Ley Mordaza. Y a este despropósito no podemos olvidarnos de la limitación extra causada por la persecución policial a quien toma imágenes de las intervenciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Otro golpe bajo para la defensa de quienes defienden derechos humanos y se ven multados por ello.

Teniendo que demostrar que eres inocente y sin pruebas para ello… nos hemos convertido en delincuentes si esa es la caprichosa decisión de los actuales policías convertidos en dioses. Y es que ni siquiera existen mecanismos que pongan coto de algún modo al libre albedrío policial, y sin control policial, más inseguridad ciudadana.

Ante este despropósito de ley, como decíamos, los actuales líderes políticos con mayoría en el Parlamento y ahora en el Gobierno siguen erre que erre con que hay que acabar con la Ley Mordaza, y así pasan los meses y los años sin que lo hagan, cuando podían hacerlo desde… Oh wait! ¡Hace cuatro años!

Efectivamente, fue hace cuatro años cuando el Congreso aprobó una moción del PSOE para la derogación de la denominada Ley Mordaza, con el voto a favor de Podemos y los nacionalistas. Esto quiere decir que desde entonces ya existía una mayoría parlamentaria para llevarla a cabo.

Tanto empeño dialéctico en “devolver la libertad a la ciudadanía”, como anunciaron en 2016, así como en tantas ocasiones, frente a una ley al puro estilo de la de Vagos y Maleantes, “propia de los tiempos del franquismo”, se topa con la dura realidad: esta ley le gusta a quien se encuentre en el Gobierno porque es implacable contra quienes cuestionen sus decisiones políticas.

Si bien en el nuevo acuerdo de gobierno de diciembre de 2019 PSOE y Podemos se comprometieron (una vez más) a derogar la Ley Mordaza, el refranero español nos recuerda que “obras son amores, y no buenas razones”.

Nos topamos así con más de un millón de propuestas de sanción en los últimos meses usando para ello la Ley Mordaza, con una cantidad ingente de abusos policiales documentados por un buen número de organizaciones que la denuncian junto a la Plataforma No Somos Delito, y ninguna respuesta por parte del Gobierno.

A estas alturas es normal preguntarse si el actual Gobierno concibe que el espíritu de esta legislación debería ser la protección de la ciudadanía frente a los abusos del poder, y que garantice una verdadera protección de la ciudadanía para el ejercicio de derechos fundamentales y libertades públicas.

Los colectivos sociales nos jugamos el pellejo a base de sanciones y abusos policiales. Ellos se juegan su credibilidad de cara a la sociedad civil entregada a la defensa de nuestros derechos y libertades. Pero, al fin y al cabo, ¿acaso les importa?

Necesitamos cambiar el sistema, y no que nos mediquen para soportarlo

Para las mujeres psiquiatrizadas, nuestro mayor problema es el silencio, el temor a hablar de la tortura y la violencia que se sufre en el sistema psiquiátrico, el que nos aten a la cama, el que nos ingresen involuntariamente privándonos no solo de libertad sino también de derechos, el que nos mediquen a la fuerza. Que esto suceda en un estado de derecho y que absolutamente nadie hable de ello, o que si se habla se justifique en nombre de una enfermedad que no ha sido ratificada por pruebas científicas, es prueba más que suficiente de la opresión que el sistema racista capitalista y patriarcal ejerce en todos los ámbitos de la vida de las mujeres, pero en especial en el de la salud mental.

Fátima Masoud: activista del colectivo Orgullo Loco Madrid

Nosotras, desde nuestro colectivo Orgullo Loco Madrid, hemos decido romper con ese silencio, visibilizar la vulneración de nuestros derechos, reivindicar el término de un modelo biomédico que tan solo beneficia a las farmacéuticas, denunciar los abusos sexuales dentro de los ingresos porque no se nos cree a causa de nuestros diagnósticos, rechazar la aplicación de electroshock prioritariamente en mujeres, evitar la excesiva medicalización sobre todo en las mujeres, exigir un sistema de salud mental que cubra a las mujeres en vez de violentarnos, porque no es lo mismo ser loca que loco.

  • ¿Somos las mujeres más vulnerables a sufrir problemas de salud mental en un sistema racista capitalista y patriarcal?
  • ¿Nos volvemos locas por tanta desigualdad?
  • ¿Hay una relación entre el patriarcado y la psiquiatrización?
  • ¿El sistema patriarcal ha utilizado la psiquiatría como medio de control?

Deberíamos ir planteándonos estas preguntas, que pertenecen tanto al ámbito de la salud mental como al del feminismo, ya que están íntimamente relacionadas.

‘Se dan continuamente abusos sexuales dentro del sistema de salud mental, que quedan impunes’

Según la Encuesta Nacional de Salud de 2019:

  • Una de cada cuatro mujeres tiene riesgo de padecer algún problema de salud mental. Esto es un 25% de las mujeres frente al 14% de los hombres.
  • De las personas que consumen psicofármacos, el 85% son mujeres frente a un 15% de los hombres, según datos de la Unión Europea.
  • Hay diferencias por cuestión de género que radican en la abrumadora administración de psicofármacos y en la psiquiatrización de cualquier problema psicológico o biológico que presenta una mujer.
  • Así, en la Atención Primaria, numerosos estudios muestran cómo ante los mismos síntomas físicos se prescribe a las mujeres más tratamientos ansiolíticos y antidepresivos, y a los hombres, en cambio, se les realizan más pruebas físicas.
  • Se patologizan nuestras emociones, convirtiendo nuestra alegría en manía, nuestra ira en psicosis, nuestra tristeza en depresión y nuestro miedo en paranoia.
  • La violencia añadida que sufrimos las mujeres psiquiatrizadas se plasma en los siguientes datos:
  • El 84% de las personas psiquiatrizadas se encuentran en situación de desempleo, la mayoría son mujeres.
  • Tres de cada cuatro mujeres psiquiatrizadas han sufrido violencia en el ámbito familiar y/o en la pareja alguna vez en su vida.
  • Alrededor del 80% de las mujeres psiquiatrizadas ha sufrido violencia por parte de su pareja.
  • El riesgo que tiene una mujer psiquiatrizada de sufrir violencia en la pareja se multiplica entre dos y cuatro veces sobre el de las mujeres en general.
  • Más de la mitad de las mujeres psiquiatrizadas que han estado en pareja han sufrido violencia física.
  • Algo más del 40% han sufrido violencia sexual.
  • Mas del 40% que está sufriendo violencia en la pareja no lo identifican como tal. Esto se debe a que están leslegitimadas por sus diagnósticos: ellas están locas, ellos no son violentos.

Por otra parte, se dan continuamente abusos sexuales dentro del sistema de salud mental, que quedan impunes por la falta de legitimidad que se aplica a los testimonios de las mujeres psiquiatrizadas.

Silvia Federici explica cómo en EEUU se realizaron lobotomías masivas a las mujeres cuando estaban deprimidas o no cumplían con los trabajos domésticos. La lobotomía era ideal para que las mujeres cumpliesen con las obligaciones “propias de su sexo”. Hoy en día en vez de lobotomías se recetan antidepresivos y benzodiacepinas para cargar con la doble jornada, laboral, del trabajo domestico y de los cuidados.

En muchas ocasiones se identifican como trastorno psiquiátrico los síntomas producidos por situaciones de violencia de género, lo que para muchas mujeres provoca un doble sufrimiento y una revictimización.

Desde Orgullo Loco Madrid hemos comprendido que es necesario politizar nuestro malestar, para ello es necesario ante todo entender que las causas de nuestro sufrimiento psíquico no son individuales, sino colectivas.

Es entender que cuando a una persona la desahucian no está viviendo una depresión por una fracaso individual, sino que tiene un problema de desigualdad económica y social, que es un problema colectivo.

Cuidar a las personas con sufrimiento psíquico y ser cuidados se convierte en un reto anticapitalista.

Desde nuestro colectivo hemos conseguido empezar a visibilizar y a darle valor político a la lucha de las personas psiquiatrizadas y a la lucha por el derecho a la salud mental de todas las personas.

Y ya que es un hecho que las mujeres psiquiatrizadas sufrimos una doble opresión por ser mujeres y locas y por todas estas razones, desde Orgullo Loco Madrid reivindicamos el cumplimiento de los derechos humanos, los derechos fundamentales de la Unión Europea y los derechos constitucionales del Estado español que se vulneran en la práctica psiquiátrica: los ingresos involuntarios, las contenciones mecánicas, la medicación forzosa, los aislamientos y la sobremedicación.

Reivindicamos el fin de un modelo biomédico que presupone daños orgánicos (físicos) sin pruebas científicas, que beneficia sobre todo a la industria farmacéutica y que condena a las personas a la cronificación, además de provocarles efectos secundarios.

Reivindicamos que la salud mental sea una prioridad política, porque las consecuencias de las condiciones materiales, producto de un sistema capitalista, se patologizan, y así se medica el estrés laboral en vez de mejorar las condiciones de trabajo. A este respecto es necesario reforzar la idea (Informe Relator Especial de la ONU de 2017) de que “Las crisis de salud mental no deberían gestionarse como crisis de los trastornos individuales, sino cómo crisis de los obstáculos sociales que impiden el ejercicio de los derechos individuales. Las políticas de salud mental deberían abordar los ‘desequilibrios de poder’ en lugar de los ‘desequilibrios químicos’”.

Reivindicamos la recuperación de la legitimidad de la que somos privadas las personas psiquiatrizadas por lo que el propio diagnóstico implica: el derecho a decidir el propio tratamiento, aceptar o rechazar la medicación, el ingreso involuntario o incluso el ser tutelado.

Reivindicamos que se apruebe una Ley de Salud Mental, como la presentada por Unidas Podemos, como necesaria para la constitución de un marco legal que garantice el cumplimiento de los derechos de las personas con problemas de salud mental. Esperamos que el Gobierno de coalición sea la gran oportunidad de llevarla a cabo.

Nuestro colectivo celebra el Día del Orgullo Loco desde hace dos años. Este año lo celebramos de forma virtual debido a la pandemia; el año que viene esperamos poder hacer una manifestación para reivindicar nuestros derechos y en especial el derecho de toda persona a la salud mental, que pasa por garantizar las condiciones materiales de todas las personas y combatir todas las opresiones que causan problemas de salud mental como la homofobia, la transfobia, el machismo, el capacitismo y el racismo.

Está claro, por tanto, que la lucha por la salud mental debe ser uno de los frentes indispensables en la lucha feminista porque es clave en la lucha contra el racismo, el capitalismo y el patriarcado.

No olvidemos que si tenemos problemas de ansiedad por motivos laborales el médico nos dará ansiolíticos, en vez de alentarnos a ir a un sindicato para mejorar las condiciones de trabajo de forma colectiva.

Si nuestro hijo no aguanta ocho horas en un aula le diagnosticaran déficit de atención y le administrarán anfetaminas.

Si estamos agotadas por intentar conseguir el mito de la conciliación lo máximo a lo que podremos aspirar será a una baja por depresión con su inevitable toma de antidepresivos y ansiolíticos.

Necesitamos cambiar el sistema, y no que nos mediquen para soportarlo.

¿Ha pasado un ángel? Residencias abandonadas

Es habitual escuchar la locución “ha pasado un ángel” en nuestro entorno cotidiano, cuando de repente se impone un silencio denso en una conversación o situación.

Pues bien, en estos momentos de “segunda ola” ha pasado un ángel sobre las residencias. Lamentablemente parece que esta sociedad asume como razonable la pérdida humana como un factor más en una ecuación endiablada a la que nos vemos inmersos sin remedio.

Javier Garzón: Mesa Permanente Marea Residencias

 

El silencio oficial, la manipulación de datos y el silencio de la mayoría de medios de comunicación (mas allá de los reportajes sensacionalistas que buscan más el morbo que la denuncia real) solo roto por esos medios independientes y valientes nos hace creer que se asume que más de la mitad de personas fallecidas en esta pandemia procedan del sector de las residencias, conformando un bucle pernicioso que mezcla un alto índice de “edadismo” con una minusvaloración de los derechos de las personas y una incapacidad manifiesta por parte de los actores responsables de revertir esta situación, bien por ignorancia o por interés.

Francamente consideramos que la solución no puede provenir de las mismas manos y políticas que crearon el problema.

Somos conscientes de que las personas ingresadas en residencias son personas más vulnerables que el resto de la población, pero no más que otras muchas que por diversos motivos y opciones tanto personales como sociales no viven en residencias y entre las que las cifras de mortandad no han sido tan elevadas ni tan recurrentes.

Así que si, parece que ha pasado un ángel, pero es el ángel de la muerte y el sufrimiento, es el ángel de la precariedad, es el ángel oscuro de los beneficios por encima de las personas.

Seguimos denunciando un modelo en el que a día de hoy las trabajadoras siguen padeciendo precariedad de medios y de plantilla real dedicada al cuidado. Un modelo en el que son los familiares más implicados los auténticos inspectores del sector con denuncias constantes y muchas veces sangrantes, con su constante lucha por la dignidad de las personas y por la apuesta por modelos más humanos independientemente de la situación de la persona. Familiares que son oídos por las instituciones, pero nunca escuchados.

Seguimos denunciando un modelo en el que los partidos políticos han permitido con su dejación o anuencia la absoluta colonización del mismo por empresas extractivas del erario y que anteponen sus cuentas de resultados a la dignidad y el cuidado de la persona.

Un modelo que trata a las personas como mercancías, por mucho que las trabajadoras se esfuercen en dignificar el trato, y en el que las mismas trabajadoras son consideradas piezas recambiables en un sistema productivo.

Seguimos denunciando el confinamiento atroz que sufren las personas que se encuentran en estos momentos recluidas, cual si de reos de condena fueran culpables, en condiciones francamente mejorables con un poco de intención y buena voluntad. Personas que ven menguada su esperanza y calidad de vida debido a este encierro forzoso.

A la incomunicación a la que se ven sometidas, la imposibilidad de socializar y el deterioro físico y mental (al que se enfrenta cualquier persona encerrada contra su voluntad), se une el oscurantismo y la tiranía que ejercen las direcciones de los establecimientos, ocultando o tergiversando información, retorciendo los protocolos a su libre interpretación y sometiendo a las trabajadoras a un estrés constante y desmedido, fruto del frenético ritmo de trabajo exigido, más propio de un taller de montaje que de una prestación de cuidados.

Debemos recordar siempre que las personas que viven en residencias son ante todo personas en situación de dependencia a las que el Estado y en este caso las comunidades, por competencias transferidas, garantizan una vida digna hasta el final de sus días, independientemente de su situación personal.

Observamos asombrados y denunciamos con firmeza cómo a día de hoy el material de protección personal sigue siendo escatimado por las empresas, entregando un número insuficiente de recursos básicos, y con una estrecha vigilancia, rayana en la avaricia, respecto al material entregado, con recomendaciones de “uso obligado” que contravienen cualquier recomendación sanitaria, debido sobre todo al elevado número de residentes que llegan a atender las trabajadoras.

Mientras la Comunidad de Madrid sigue pagando plazas vacías y las empresas siguen pidiendo compensaciones por el “negocio perdido”, exige por otro lado que ingreses a tu familiar en una residencia con la amenaza implícita de que en caso de no hacerlo perderás la plaza, siendo de nuevo reenviado a la casilla de salida en el proceso de asignación.

Está el sector de las residencias también altamente perjudicado por el actual modelo sanitario impuesto por las mismas personas y las políticas antisociales que generan con sus decisiones, apostando por la privatización de lo social y por la venta de lo público, favoreciendo a grandes grupos inversores tanto nacionales como extranjeros.

Ha pasado un ángel también en la aplicación de la justicia, cuando el silencio ante las justas reclamaciones de las personas perjudicadas (todas ellas con derechos teóricamente inviolables) se ve agravado por la sensación de abandono de la imparcialidad, escudada en leyes, aforamientos y plazos que favorecen las conductas deshonestas, pues aunque puedan llegar a reconocerse irregularidades y delitos, no vemos condena alguna que castigue con firmeza a los auténticos responsables de esta situación y sus cómplices necesarios.

 

Exigimos… Por justicia, responsabilidades. Por dignidad, derechos humanos.

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