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A simple vista, tú la ves y no te imaginas que esa mujer pequeña, frágil y con muchos años a la espalda albergue un espíritu indomable y una fuerza de voluntad que ya quisiéramos muchas. Cuando la preguntas su edad, te contesta: “cuando cumplí los 80 hace años, y voy a cumplir muchos más, me dije: ‘de aquí no paso’”. Y te lo dice con un cierto aire de coquetería. Se declara feminista “como está mandado”, pero de las que tuvieron que luchar en una sociedad predominantemente machista. En la que la mujer no tenía ningún derecho y estaba sujeta o bien al padre o al marido sí estaba casada.

 

Amparo Grolimund para Madrid en Acción

Me cuenta que ella ya nació rebelde, porque los recuerdos de su infancia quedaron marcados por la muerte de su madre y de sus hermanos durante un bombardeo en su pueblo a finales de la Guerra Civil.

Su vida laboral tuvo un comienzo bastante afortunado, ya que supo buscarse la vida para entrar en un proyecto europeo que se llamaba Canguros, donde ella cuidaba de los niños de mujeres separadas y maltratadas. Unos niños que cuando ibas a acariciarlos te rehuían porque pensaban que les ibas a pegar. Recuerda con mucho cariño que actualmente muchos de esos niños, ahora ya adultos, la escriben o la llaman para interesarse por su salud y hablar con ella.

Mujer liberada, me dice: “yo mandé a mi marido por tabaco y le dije que no volviera”. Por lo visto le dio muy mala vida y ya no aguantó más. En esos tiempos había que ser muy valiente para tomar una determinación como ésa y enfrentarse a la vida sola y sacar adelante a sus cuatro hijos

Da un consejo a las mujeres y jóvenes de hoy: “nosotras abrimos caminitos para que ahora vosotras abráis grandes avenidas”. “Tened en cuenta que el peor enemigo de la mujer es la propia mujer, ésa que todavía vive y acepta un mundo machista, y trata de justificar hechos que son injustificables”.

Cuenta que en la cola del mercado, cuando ella pedía la vez, las mujeres que estaban antes decían: “Anda, despacha a esta guarra y perra comunista, que no queremos estar con ella”.

Nos toca ahora hablar de ella y contaros lo que ella no cuenta. Angustias es un referente para toda la gente que lucha contra las injusticias.

Para nosotros siempre será “la abuela del 15 de mayo”, porque ella no faltó al 15M, circulando entre la gente de la acampada y llevando comida. Año tras año ha acudido a todos los aniversarios en Sol y ha participado en las asambleas.

También acude a las Rondas de la Memoria Histórica todos los jueves. Y no se pierde ningún año la Paella Republicana de Vallecas.

Su edad no le impide enfrentarse con la Policía, como lo hizo en el año 2013 en la acampada contra Bankia en la plaza de Celenque, donde acabó por el suelo ante la indignación de la gente que lo presenció.

Solo la maldita pandemia la ha apartado de su actividad, y echa de menos verse con la gente que quiere.

 

Te queremos, Angustias. No cambies nunca.

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