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    Acampada Cuidadoras del Servicio Ayuda a Domicilio ante el Ministerio de Trabajo

    Solidaridad en Acción

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    Texto: Amparo Grolimumd Sáenz
    Vídeo: @TallerEnRama

    Desde Madrid en Accion nos acercamos a la sede del Ministerio de Trabajo con el objetivo de entrevistar a cuatro mujeres (Teresa, Carmen, Amparo y Alejandra) que llevan acampando al raso desde el 1 de noviembre. Ellas no residen en Madrid, hay una de Cáceres y tres de Gijón, y todas son trabajadoras de cuidados a domicilio.

    Sus objetivos son:

    • Que se les reconozca la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que no se les está aplicando por trabajar en domicilios particulares.

    • Que se les reconozcan las enfermedades originadas por su trabajo.

    • Que se les reduzca la edad de jubilación.

    • Los Servicios de Ayuda Domiciliaria son de gestión pública, por lo que piden que la gestión del mismo sea también pública al cien por cien.

    Hasta el momento de realizar esta entrevista solo han sido recibidas por Josep Vendrell, jefe del Gabinete de la Vicepresidencia del Ministerio, que con muy buenas palabras les dijo que tenían toda la razón, pero que el tema va para largo debido a temas técnicos y jurídicos. Que no valía la pena correr los riesgos que corrían y que lo mejor era que se fueran a sus casas.

    Les preguntamos si se habían dirigido también al Ministerio de Igualdad, dado que el noventa y nueve por ciento de este colectivo son mujeres. Parece ser que sí les han escrito, pero de momento no han recibido ninguna contestación.

    Suelen atender entre seis o siete servicios diarios, lo que les suele reportar una nómina de 800€. Por no hablar de que en los domicilios particulares no disponen de los medios necesarios para movilizar a las personas dependientes, por lo que hay que cargarlas para moverlas. Las viviendas no están adecuadas para poder trasladar a estas personas, hay barreras arquitectónicas, en algunos domicilios no disponen de ducha y hay que lavarlas en una bañera. Hay escalones que sortear. Sillas que no funcionan bien y hay que levantarlas para girarlas…

    Y al acabar la agotadora jornada, te encuentras con que tienes que seguir cuidando de tu familia cuando llegas a casa.

    La salud mental juega también un papel muy importante, ya que por muy agobiadas que estén siempre tienen que adoptar un talante optimista. Hay casos en que se encuentran con vejaciones. Sobre todo las compañeras sudamericanas sufren en muchos casos racismo y callan para no perder el trabajo.

    Sus familias están preocupadas por ellas, por los riesgos que corren, pero a su vez se sienten muy orgullosas de ellas y las apoyan incondicionalmente.

    De momento, solo han sufrido un episodio una noche en que una banda de jóvenes fascistas se metió con ellas y les llegaron a arrancar alguno de los carteles que tienen enganchados en las verjas.

    La realidad es: ¿quién cuida a las cuidadoras? De momento nadie, pero están dispuestas a no moverse hasta que tengan una respuesta.

    Ver entrevista:

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